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Diez pulgadas de nieve en La Habana

De alguna manera, casi todo lo que debemos saber sobre el viejo está escondido en esa frase. Primero, que lleva casi cincuenta años en los Estados Unidos, desde que en 1967 se marchara definitivamente de Cuba para reunirse con su esposa y dos hijos (el mayor de ellos, Roberto Rodríguez Díaz, uno de los “niños Pedro/Peter Pan”), pero también huyendo de la cárcel por conspirar contra la Revolución. Segundo, que desde entonces ha vivido anclado siempre en la añoranza.

Foto: EFE

El desastre y sus clichés

La Santa Biblia, un libro hermoso, sabio, con metáforas y parábolas poderosas, que lanza profecías sobre cualquier cosa, que abriga como ninguna otra cosa abriga y que lo ve venir todo, pero que no muestra la más elemental fórmula matemática o ley física que demuestre con pruebas empíricas que tal terremoto será la semana que viene entre las 7 y 10 de la mañana.

Gay Talese, el pasado diciembre en Nueva York. BILLY FARRELL/BFA.COM

Gay Talese, el arte de citar hasta el plagio

En un mundo perfecto o, por lo menos, más justo, El motel del voyeur sería un libro firmado por Gerald Foos, con prólogo de Gay Talese. Pero ya sabemos que el viejo periodista es como un cantante pop: con tres acordes se hace un canto a sí mismo.

Alexandre Meneghini / MIINPOST

El centro de nada

La ruda constatación de que el gobierno cubano no es reformable podría causar que algunos de esos que llaman “centristas” se desesperen, y decidan, tristemente, dedicar su tiempo a refinar su estilo literario y escribir novelas en vez de constituciones.

La Habana tras el paso del huracán Irma / Foto: Mario Luis Reyes

Una familia se va a ahogar

Quitar los muebles de una casa es como descarnarla, queda un agujero de significados. Debajo de la insensibilidad de los muebles, el arraigo es poderoso y no se supera de pronto.

Raúl, habitante de Playa Baracoa, al oeste de La Habana

Los irresponsables

Como todos los días de su vida Raúl ha dormido desnudo, cuando la policía llegó a su casa el sábado en la noche, Raúl se encontraba en cueros. La policía tocó una vez la puerta, tocó dos veces, tocó tres,…

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