Frank Guiller y Juan Si González, New Jersey, Junio 2011 Proyecto Exilio realizado por Juan Si González y Frank Guiller Fotografía: Armando Guiller

Frank Guiller y Juan Si González, New Jersey, Junio 2011
Proyecto Exilio realizado por Juan Si González y Frank Guiller
Fotografía: Armando Guiller

Diríamos que todas estas personas tienen algo en común: permanecen hace ya tiempo en el exilio, los une una idea compartida, se han fotografiado con un mismo cartel en las respectivas ciudades en las que viven.

Exilio, The way to go… es el proyecto que idearon Frank Guiller y Juan Si González en 2011, y que aún no termina. Lo comenzaron ambos durante el opening de una exhibición fotográfica que hicieron en el William V. Musto Museum en Union City, de New Jersey.

En el año 1993, Juan Si llegó por primera vez a Miami y construyó un cartel portátil con la palabra Exilio. El cartel está elaborado en madera, con fotografías hechas de letras de scrabble, y tiene el largo y el ancho de una puerta normal.

“Durante los 23 años que llevo viviendo en este país, lo he ido colocando sobre los marcos de las puertas de cada entrada de casa o apartamento donde he vivido. Primero en diferentes lugares en Miami y Miami Beach, luego en Manhattan, Brooklyn  y ahora en Dayton, Ohio”, recuerda Juan Si González, quien le propuso a Frank Guiller (conocido como Rank Uiller) trabajar juntos.

Y así comenzó todo. Quisieron hacer el proyecto “extensivo e inclusivo”. Convocaron a todos los amigos exiliados a que se documentaran sobre sus respectivas ciudades, entornos, y les enviaran las fotografías. Frank y Juan Si mandan una réplica del cartel de Exilio a todos aquellos que quieren colaborar con el proyecto para que hagan las imágenes.

Existen fotos hechas en Madrid, Barcelona, México, Alemania, Canadá y Miami.

Estos “fotógrafos del Exilio” pretenden, finalmente, publicar un libro con todos los testimonios fotográficos y personales que les lleguen de las personas y sus ciudades.

Cuatro de los autores de las fotografías que hoy les mostramos han querido compartir sus historias de exiliados, su relación con Cuba.

  • Carlos Pintado, Miami, Octubre 2012
Proyecto Exilio realizado por Juan Si González y Frank Guiller
Fotografía: Ulises Regueiro
    Carlos Pintado, Miami, Octubre 2012 Proyecto Exilio realizado por Juan Si González y Frank Guiller Fotografía: Ulises Regueiro
  • Mario García Joya (Mayito) Miami, Septiembre 2012
Proyecto Exilio realizado por Juan Si González y Frank Guiller
Fotografía: Ulises Regueiro
    Mario García Joya (Mayito) Miami, Septiembre 2012 Proyecto Exilio realizado por Juan Si González y Frank Guiller Fotografía: Ulises Regueiro

Kelly Martínez: “Yo no tomé la decisión de marcharme de Cuba, la tomaron mis padres, cansados de todo. Sin embargo, estuve completamente de acuerdo. Aunque era una niña (13 años) estaba muy consciente de la situación en la isla y de que el futuro al que aspiraba (libre, con capacidad para decidir mi destino) no era posible en Cuba. En 1993, emigramos a Venezuela. Hace dos años mi familia y yo emigramos nuevamente, a Estados Unidos. Fui profesora de Literatura e Historia del Arte, en la Universidad Central de Venezuela. En Estados Unidos -además de los trabajos varios, típicos de todo recién llegado- soy directora de la Editorial Ígneo. No suelo hablar mucho de Cuba, como quien no habla de sus grandes dolores. He ido de visita y lo seguiré haciendo, pero mi relación con Cuba es la relación que se tiene con la infancia: una memoria primaria, algo borrosa, gaseosa; un ensueño en el que tengo abuelos y hablo con un acento que luego perdí. Y, paradójicamente, es una relación sólida: Cuba es mi raíz, allí están enterrados mis muertos”.

Frank Guiller: “Decidí abandonar el país por falta de libertades individuales en 1988, pero específicamente porque toda mi familia se había ido a vivir al extranjero. Desde abril de 1988 vivo en New Jersey y trabajo en New York. Cuba sigue siendo parte de mi mundo interior y mi relación más directa es a través de los medios de comunicación, las noticias, sobre todo aspectos culturales. Soy artista plástico, fotógrafo y director de arte. Desde que salí en 1988 con mi hermano menor, también artista (escultor), no hemos vuelto a Cuba, mis tías y mi madre murieron acá en Estados Unidos.

Martha Limia: “Acusada de “agente del enemigo”, fui sometida a juicio por estar del lado del arte más crítico y menos convencional del momento, y aunque pasado el tiempo tuvieron que reintegrarme a mi trabajo, ya nada fue igual. La espada de Damocles que pendía sobre mi cabeza era demasiado pesada, así que a la primera oportunidad me fui para no regresar. De Cuba me fui a Venezuela a principios del año 90, allá viví por más de siete años hasta que el otro comandante llegó al poder, entonces hicimos las maletas, nos fuimos a México, cruzamos la frontera con los Estados Unidos, y luego de cárceles y demás, nos exiliamos por segunda vez. Vivo en New York desde hace 12 años. A Cuba, entendida como espacio físico-geográfico, la dejé detrás el día que recogí mis libros para irme. A Cuba en su dimensión histórica, política y cultural, jamás la dejaré detrás. Su arte me apasiona y conmueve demasiado, es parte de mi inner ser, así que estará conmigo mientras respire, es como que en él me va la vida. Me mantengo siempre al tanto de lo que acontece en la Isla básicamente a través de los Blogs y de Facebook. Pertenezco a ese grupo de cubanos cubiertos por el manto de la invisibilidad con el que cubren en Cuba a todo aquel que resulta incómodo. Mi vida profesional activa quedó invalidada el día que recogí los libros. Aquí en Estados Unidos no soy aceptada en el mundo profesional o académico, incluso para trabajos tan sencillos como trabajar en una biblioteca o recepción, así que formo parte de esa miríada de seres que conforman lo que eufemísticamente es llamado “trabajadores de cuello azul” y que no somos otra cosa que los esclavos de hoy. Hago un trabajo físico para el que no es necesaria ninguna instrucción, gano sueldo mínimo y trabajo unas 25 horas a la semana en el aeropuerto JFK. La parte positiva de este anodino trabajo es que he aprendido a entender los diferentes acentos y jergas que se hablan en éste país y que, como me veo obligada a viajar unas cinco o más horas diarias para ir y venir, he podido leer todos aquellos libros que no había podido leer en Cuba y muchos otros más. Estudio atesonadamente la historia y el arte de la zona atlántica africana, tanto el arte tradicional como el contemporáneo y espero poder terminar dos libros que le debo a los más jóvenes: una visión diferente del arte cubano y mis memorias como galerista”.

Darío Fresco: “Salí de Cuba en el 2001, pues mi trabajo fotográfico en ese momento cuestionaba, era una crítica al sistema comunista de la Isla. Tuve ciertas contradicciones con instituciones y personas afiliadas a los medios de comunicación (director del departamento de fotografía de la revista Bohemia, en la Asociación Hermanos Saíz, de la que era miembro, Casa de México en la Habana Vieja entre otros), debido a esto, la imposibilidad de expresión y la creciente paranoia que invadía mi mente, comencé a buscar la manera de salir de Cuba. Gracias a una amiga tuve la oportunidad de emigrar a Toronto, Canadá, en agosto del 2001, donde actualmente resido. No mantengo ninguna conexión con Cuba, nunca más he regresado en estos 15 años. Hoy trabajo en la construcción y continúo mi obra fotográfica”.

Juan Si González:Desde 1988 estuve censurado debido a un conjunto de acciones performáticas realizadas en la calle. Operábamos bajo el nombre de grupo Art-De (Arte y derecho) y estábamos tratando de crear un espacio público en el Parque 23 y G, donde se pudiera debatir y deliberar libremente sobre nuestra realidad social. También hacíamos videos clandestinos sobre temas sociales y colaborábamos con Amnistía internacional a la cual le enviábamos testimonios de violaciones. La represión y las detenciones se agudizaron en 1990. Pude salir de Cuba en el 91 gracias a la ayuda de una amiga que se casó conmigo. Meses después, dos de mis amigos, Jorge Crespo y Marco Antonio Abad, fueron detenidos y condenados a dos años en prisión.  A finales de 1991 pude salir rumbo a Panamá. Luego viajé a Bogotá, donde estuve 6 meses esperando por mi visa para entrar en Costa Rica. Desde el 4 de Julio de 1993 estoy en los Estados Unidos. Primero residí en Miami, luego en Miami Beach, New York y ahora vivo en la ciudad de Dayton, Ohio. Luego de mi salida estuve castigado por 11 años en que no podía regresar a Cuba. En el 2003 me permitieron regresar. He ido en dos ocasiones más debido a la muerte de mi madre y mi padre. Sigo vinculado a Cuba. Allá tengo muchos amigos que estudiaron conmigo y aún me queda familia. Hago todo lo que esté a mi alcance para apoyar a quienes luchan pacíficamente por un cambio en mi país. Soy un artista inter/disciplinario. Para ganarme el pan enseño arte en Antioch College y trabajo como fotógrafo y diseñador independiente”.