Internet en Cuba / Foto: Juan Cruz Rodríguez

Hace unas semanas, Talía, de 17 años y tamaño de basquetbolista, tenía que acomodarse en un estrecho banco de parque para comunicarse con su madre, asentada desde hace más de dos años en los Estados Unidos. Era una entre el millón 900 mil cubanos con cuentas activas para uso en puntos Wi-Fi, la manera más socorrida en la isla para conectarse a Internet y asomarse un rato a esa ventana global.

Lo hacía generalmente por la tarde, después de terminadas las clases. Llegaba al parque, hablaba unos minutos con su madre, actualizaba sus redes sociales y luego se desconectaba. Así hasta el siguiente día. La hora de conexión costaba un dólar, que abonaba su madre en una cuenta de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa). La mayoría de las veces no había en el parque un mínimo de privacidad, y sí mucha incomodidad. La calidad de la señal iba y venía nadie sabe de acuerdo con qué factores. Así es la rutina de los desconectados.

Parques con conexión WiFi en Cuba / Foto: Juan Cruz Rodríguez

Sin embargo, ahora Talía no tiene necesariamente que pasar tanto trabajo. El pasado 6 de diciembre, Etecsa empezó a comercializar por primera vez cuatro paquetes con servicio de Internet por datos móviles, algo que venía anunciando desde fines del año anterior y cuya implementación ya muchos descreían.

Para adquirir el servicio es necesario disponer de un móvil con tecnología 3G (aquellos con 2G no tienen posibilidades) y que opere en la frecuencia de los 900 MHz. Los paquetes disponibles por el momento son de 600 MB, 1 GB, 2,5 GB y 4 GB, con precios respectivos de siete, 10, 20 y 30 CUC. Cada uno incluye un bono de 300 MB para la navegación en sitios nacionales (.cu) sin enlaces directos a Internet y vence al cumplirse 30 días de usado por primera vez.

Igualmente, existe la posibilidad de conectarse sin límites. En este caso se paga por consumo, pero con tarifas mucho mayores que las de los paquetes, en los que el mega (MB) cuesta dos centavos de CUC para la navegación nacional y 10 centavos de CUC para la internacional.

Internet en Cuba / Foto: Juan Cruz Rodríguez

Independientemente de los memes y los diversos comentarios que se generaron en las redes sociales tras hacerse públicos los precios del servicio, y aunque los funcionarios de Etecsa todavía no han hecho públicas las primeras estadísticas oficiales, no fueron pocos los usuarios que se aventuraron a comprar un paquete. Desde el primer momento Talía fue una de ellos. Comenzó con el de un 1 GB.

“La principal ventaja es que puedes conectarte desde tu casa o desde donde quieras y hacerlo a cualquier hora, todo eso sin necesidad de ir a un punto Wi-Fi”, dice. “Para mí, la velocidad de la conexión era buena. Revisé Facebook e Instagram, chateé por Messenger, vi videos en Youtube y más tarde hice videollamadas con mi mamá. En ningún momento se cayeron ni se congelaron, a diferencia de en los parques. Al parecer no hay tantas personas conectadas a la red”.

“No obstante”, agrega Talía, “sí se me acabó rapidísimo. Pensé que iba a durar más pero no, si acaso un día y un poco más. Después me di cuenta de que subir fotos y buscar videos en Youtube consume cantidad, aunque lo que más gasta son las videollamadas. Pero es que si pongo 10 CUC se supone que no debería ser solo para escribir por Messenger”.

Tanto Etecsa como los usuarios más entendidos en materia de telecomunicaciones aconsejan desactivar las actualizaciones de aplicaciones y no descargar archivos grandes ni reproducir videos, esto con el objetivo de ahorrar megabytes. Acostumbrada a la conexión por Wi-Fi, donde el peso de los datos no es algo a tener necesariamente en cuenta, Talía no tomó ninguna de las precauciones anteriores. De hecho, después de consumido el primer paquete compró otros cuatro: uno de 600 MB, los tres restantes de 1 GB. Casi todos se le fueron entre actualizaciones y videollamadas. Total gastado: 47 CUC.

Internet en Cuba / Foto: Juan Cruz Rodríguez

“Ya mi mamá me dijo que se acabó, porque al final es ella la que me recarga el saldo desde Estados Unidos y no puede seguir así. He gastado 47 CUC y al final no he podido conectarme cómodamente ni siquiera una semana. Conozco a varias personas a las que les ha sucedido lo mismo y todas me han dicho que ya, hasta aquí. Es muy caro para lo que dan”.

“Si se analiza el contexto latinoamericano, el costo de los paquetes cubanos está cercano al de muchos países del área”, dice Norges Rodríguez, ingeniero en telecomunicaciones y coordinador de la revista cubana independiente Yucabyte, especializada en tecnologías de la información y la comunicación (TICs). No obstante, prosigue, “hay que considerar que por lo general las empresas ofertan este tipo de servicio en paquetes que incluyen llamadas y mensajes ilimitados, y en ocasiones hasta minutos internacionales”.

Tras arribar a Cuba el 12 de diciembre, Norges compró un paquete de 4 GB. Debido a que muchas de las aplicaciones más populares consumen un número considerable de megabytes, buscó las versiones ligeras de estas o las configuró de forma tal que gastaran el mínimo posible. Otras las suprimió. Buscó quedarse con las más importantes para sus actividades personales y profesionales. Aun con todos estos ahorros, ha gastado la mitad del paquete (2 GB) en apenas una semana. Igual, se trata de un internauta muy activo.

“Las principales desventajas del servicio están en la calidad y los precios”, dice. “Yo vivo en Centro Habana, uno de los municipios más densamente poblados del país, y en algunos horarios es imposible conectarse. Hay zonas con alta concentración de clientes en las que creo no hay la cantidad de antenas suficientes, porque se nota que la velocidad disminuye”.

Internet en Cuba / Foto: Juan Cruz Rodríguez

Según Jorge Luis Perdomo, ministro de Comunicaciones, Cuba cuenta hasta el momento con 730 radiobases de telefonía móvil con tecnología 3G. No obstante, dicho número es insuficiente para brindar cobertura en todo el territorio nacional. Tampoco para los más de cinco millones 300 mil cubanos con líneas celulares activas, clientes potenciales. En 2019, afirmó el ministro días atrás, se priorizará la instalación de la 4G en los territorios de mayor interés social e impacto económico para el país.

“El acceso a Internet es un servicio básico, como la electricidad, el agua potable, la educación o la sanidad pública”, opina Norges. “No es posible que la tarifa más barata sea de siete CUC y el salario mínimo mensual de nueve. Creo que se deben revisar los precios. El gobierno debería implementar políticas para que el acceso llegue a todos. Del mismo modo en que se dedica parte de nuestros impuestos a garantizar otros servicios, debe existir un plan para que suceda lo mismo con Internet”.

En tal sentido, el contexto inmediato de Talía es un resumen bastante certero de las grietas en el nuevo servicio de Etecsa. “Mi aula del Ppre tiene 25 alumnos. Solo dos hemos podido comprar paquetes, el resto no.  La mayoría de sus padres, que viven de salarios bajos, no pueden gastar el dinero en eso, con todos los problemas que hay. Además, normalmente, a nosotros nos ponen cinco CUC en los móviles, que es la recarga mínima, y para comprar cualquiera de los paquetes necesitas más que eso. Con estas tarifas sigue dando más resultado ir a conectarse a las zonas Wi-Fi”.

Internet en Cuba / Foto: Juan Cruz Rodríguez

Ese es, exactamente, el criterio de Dolores, jubilada de 67 años. El 6 de diciembre, en cuanto el servicio de la 3G estuvo disponible para ella, su correo Nauta dejó de funcionar. Igual les sucedió a otros muchos. Se trataba de una medida de seguridad de Etecsa: desactivar la tarifa de consumo para que las aplicaciones no absorbieran por defecto el saldo de los usuarios cuando estos intentaran conectarse a la 3G.

Más allá de conexiones esporádicas a través de la zona Wi-Fi más cercana a su casa, el correo es el principal medio que tiene Dolores para comunicarse con su hijo, que vive actualmente en Brasil. “A mí lo único que me interesa es saber de él”, dice. “Ese día tenía saldo en el teléfono, pero los correos no me entraban y cuando escribía tampoco se enviaban. El servicio se quedaba cargando y cargando, sin hacer nada”.

Ajena a que entonces debía adscribirse al servicio de bolsa de correo (50 MB por 1 CUC, hábil por 30 días), Dolores compró el paquete de datos más barato, el de 600 MB.

“Pensé que ahora, para recibir y enviar los correos, tenía que conectarme a Internet, pero ya veo que no. Es que han formado un enredo tremendo con esto que no hay quien lo entienda. Además de que es un robo, porque compras un paquete y te quedas prácticamente sin saldo y, total, no tienes ni Internet, porque casi no puedes hacer nada, de lo contrario se te va. Es preferible que lo pusieran por horas, como en los parques, sería mucho mejor. Así como está yo prefiero seguir comprando las tarjetas e irme para la Wi-Fi a hablar con mi hijo. ¿Cuánto no conversas de esa manera por uno o dos CUC?”, se pregunta.

Teniendo en cuenta estas situaciones, Norges compartió recientemente en Twitter algunas propuestas a Etecsa que, desde su criterio, podrían ayudar a hacer el servicio más viable y accesible. La primera: que la empresa habilitara tarifas planas, consistentes en paquetes de internet acompañados de llamadas y SMS nacionales ilimitados. En segundo lugar, tarifas con todo ilimitado: Internet, llamadas y SMS nacionales. Además, abogó por que se abriera el servicio de roaming internacional para clientes prepago y por establecer nuevas tarifas para las llamadas al extranjero.

“Esas propuestas”, dice, “las hice porque creo que no tiene sentido continuar cobrando los servicios por separado, sino que se pueden crear paquetes que incluyan varios de ellos. Esa ha sido una estrategia que se ha venido implementando en muchos países desde hace algún tiempo. El otro aspecto es que no existe ningún plan de datos ilimitado. Debería implementarse uno, aunque cueste más que el resto”.

“El salario y las distorsiones cambiarias es algo que el gobierno debe plantearse resolver lo más pronto posible”, continúa. “Eso afecta directamente cada aspecto de la vida de los cubanos y las telecomunicaciones no escapan a ello. Otro aspecto importante en ese proceso que el gobierno llama ‘informatización de la sociedad’ sería la habilitación de espacios públicos de acceso gratuito a Internet, que podrían ser los Joven Club de Computación y las áreas de Wi-Fi, por ejemplo”.

De momento, Talía ha regresado a la conexión de los parques, donde rinden mejor las recargas que su madre le pone desde los Estados Unidos. Dolores compró una bolsa de correo, que solo resta un CUC de su saldo y le permite saber todos los días de su hijo. Por su parte, Norges sigue la evolución de este y otros temas actuales en Cuba, los cuales aborda constantemente en sus redes sociales y en los textos de su todavía joven revista.

“Yo imagino que estas cosas mejoren en el futuro”, dice. “Solo han pasado unos días desde que inició, aunque el historial de Etecsa con la calidad de servicios tampoco ha sido muy bueno”.

Internet en Cuba / Foto: Juan Cruz Rodríguez