El fútbol le produce más orgasmos que las mujeres. Le teme a la muerte. Se estrelló en bicicleta contra un contén, en moto contra un Lada y en el Lada de su padre contra un Volga. Nunca le pasó nada, ni un arañazo, a sus amigos sí. Es adicto a la cerveza.

La revolución de los acuáticos  

La Sierra del Infierno y los acuáticos se volvieron, junto a la base militar de EE.UU. asentada en la provincia de Guantánamo, uno de los dos únicos territorios dentro de los límites de la isla que la revolución cubana no pudo allanar.

Foto: Cortesía del autor

El juego se trata de marcar la cruz

Cuando la boleta haya caído encima del resto de las boletas que yacen dentro de la urna, los dos pioneritos que el domingo han tenido que levantarse más temprano que de costumbre para vestirse de uniforme escolar, dirán al unísono “votó”, y se llevarán la mano derecha a la frente, en saludo militar.

El hueco

El barrio es un caserío pobre e indigente ubicado a solo unos metros de la Plaza de la Revolución de Santa Clara. Una manzana, no más, envuelta en un arrabal de matas y árboles que crecen en un fango escamoso.

Los hijos de la fortuna

Los listeros se mueven en motos y bicicletas. Es una estrategia que han establecido para evitar que los policías los detecten y los paren. Todos los días cambian el lugar donde le entregan el dinero recaudado a los mensajeros. Yasmany lleva 12 años en el negocio y nunca ha entregado en el mismo sitio.

Foto: Armando Franco

Últimos instantes

Esta semana, Santiago de Cuba es una de noche y otra de día. Con la luz, todo es preparativo, ajetreo, policías moviéndose, carros que pasan con sus altavoces y le alertan al pueblo cómo tienen que vestirse y comportarse cuando la caravana llegue a la ciudad.

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