Bebedor de absenta. Grafitero del Word. Nada encuentra más exquisito que los manjares de la carestía: los caramelos de la bodega, los espaguetis recalentados, la pizza de cinco pesos. Leyó un Hamlet apócrifo más impactante que el original de Shakeaspeare, con frases como esta, que repite como un mantra: “la hora de la sangre ha de llegar, o yo no valgo nada.” Cree solo en dos cosas: la audacia de los primeros bates y la soledad del center field.
Foto: Publímetro

Viaje al corazón del Mundial

En México todo ha sido México. Se venden álbumes y postales de sus jugadores en los frascos de Coca-Cola. Se venden camisetas del Tri en los super mercados y en los puestos ambulantes. A uno de los candidatos presidenciales le preguntan en un debate televisivo sobre la brecha salarial entre hombres y mujeres y aprovecha para enviarle saludos a la selección.

Edel Rodríguez / Foto: Deborah Feingold

El hombre que dibuja a Donald Trump

La obra de Edel Rodríguez, la cual comprende una vasta iconografía que va desde el Che Guevara con audífonos de iPhone hasta Mao Zedong o Muamar el Gadafi derritiéndose tras su muerte, ha sido expuesta en ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Filadelfia, Dallas, Toronto o Madrid, y sus pinturas son habituales en las portadas de medios como TIME, Newsweek, The New Yorker o The New York Times.

El racismo de Yulieski Gurriel

El racismo de Gurriel es el mío, y el de nosotros, y llegado cierto punto uno debiera, ciertamente, aplicar un ejercicio de conciencia sobre todas esas cosas que has dicho o has hecho pensando que eran correctas, creyendo que no segregaban o disminuían a nadie, y de qué manera específica lo hacen, en qué país y en qué escenario.

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