Foto: El Estornudo

El otro viejo y el mar

Hemingway era un cojimero más. Casi todas las semanas se aparecía en su yate Pilar y lo dejaba cerca de la garita del telégrafo. De ahí caminaba hasta La Leonera, el viejo atracadero donde los pescadores se reunían después de cada jornada a tomar alcohol y contar historias de peces capturados y mujeres conquistadas.

Ilustración: Frank Isaac Garcia

Memorias de éxodo y repudio

Carlos asistía a reuniones políticas y leía el periódico Granma cada mañana. En el barrio se enteraba de todos los que se estaban yendo por el Mariel. No había que ser muy perspicaz. En Marianao los chismes vuelan más rápido que la luz.

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