Charlar, fumar… tras el desastre

Desde el martes Yadira, Bárbara, Alexei y su mamá han consumido tres cajas de té, para pasar la noche, mientras conversaban a oscuras, sin electricidad. Solían hacerlo a la luz de unas velas hasta que ayer, viernes, a las 9:00 pm, cinco días después del tornado, la lámpara de la sala se encendió.

Marcha de las Antorchas / Foto: Agencia Efe

El desastre a la luz de las antorchas

La Universidad de La Habana ha abierto su red wifi a la juventud para que todos participen en un “Twittazo por Martí”. La Federación de Estudiantes Universitarios ha indicado que todos los tuits, digan lo que digan, deben usar la etiqueta #YoVotoSí.

Foto: Darío Alejandro Alemán

Los gallos finos no tienen nombre

En las vallas grandes, “las de verdad”, como las llama Leo, el precio de entrada puede llegar a los 80 o 100 pesos. Los que llevan un gallo encima pasan gratis, pero esta exclusividad ha despertado la astucia de algunos que se aparecen con topones y gallos cualquieras que jamás echarían a pelear.

Foto: El Estornudo

El otro viejo y el mar

Hemingway era un cojimero más. Casi todas las semanas se aparecía en su yate Pilar y lo dejaba cerca de la garita del telégrafo. De ahí caminaba hasta La Leonera, el viejo atracadero donde los pescadores se reunían después de cada jornada a tomar alcohol y contar historias de peces capturados y mujeres conquistadas.

Ilustración: Frank Isaac Garcia

Memorias de éxodo y repudio

Carlos asistía a reuniones políticas y leía el periódico Granma cada mañana. En el barrio se enteraba de todos los que se estaban yendo por el Mariel. No había que ser muy perspicaz. En Marianao los chismes vuelan más rápido que la luz.

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