Ellos necesitaban una victoria. Ansiaban una victoria. Las tropas se les habían desmoralizado tras la actuación de los Delta Force en Venezuela: se llevaron...
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«Creo en una Cuba en que nos aceptemos tal cual somos, sin doble moral, tertulias de pasillo y odios acumulados en una urna que nadie sabe qué contiene hasta que se abra. Un país donde decir lo que se piensa no se reprima y sea la razón de cada día. En que podamos elegir al gobierno. En que la falta de alimentos sea comidilla del pasado. En que se trabaje honradamente y el salario sea salario».
El propio Díaz-Canel, quien ni siquiera se dignó a pronunciar el nombre de su exministra, y eligió hablar de «deambulantes» en lugar de «mendigos», peca deliberadamente de lo mismo que, en esencia, se le achaca a su subalterna: niega o encubre la realidad. Pero Marta Elena Feitó Cabrera, desde luego, no formaba parte del selecto club de los intocables. Y, por suerte para ella, muy pronto pasará al olvido.
Las masivas protestas del 11 de julio de 2021 demostraron que el miedo podía romperse. Las que hoy recorren Cuba demuestran que esa lección sobrevivió a la represión.
La tarde del 24 de junio de 2026 dos sismos consecutivos impactaron la zona norte-costera de Venezuela. El fenómeno natural produjo una catástrofe sin precedentes. En el transcurso de este mes, las cifras no han hecho más que acrecentarse; según el gobierno de Delcy Rodríguez, se cuentan cinco mil 546 fallecidos y 16 mil 740 heridos. En campamentos temporales se han refugiado unos 23 mil damnificados. Según ese parte oficial, 17 mil 907 personas perdieron sus viviendas.