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Crónicas

Victoriano Concepción Meneses /Foto: Cortesía del autor

El regreso de Scarface (I)

“A un gramo se le sacan varias líneas pa esnifar. Hay personas que hacen unas líneas grandes, otras las hacen chiquitas. Pero un gramo da para pasar bien bien un día entero. El efecto de una línea de coca puede durarte de treinta minutos a una hora, depende de la reacción que tenga el organismo”, cuenta Víctor.

La revolución de los acuáticos  

La Sierra del Infierno y los acuáticos se volvieron, junto a la base militar de EE.UU. asentada en la provincia de Guantánamo, uno de los dos únicos territorios dentro de los límites de la isla que la revolución cubana no pudo allanar.

La vida de los puntos

El más envarado de los intelectuales cubanos trae una bolsa vacía a los convites. También uno puede, en la misma edad avanzada, con la cual es menos afín el giro de conducta, abofetearse un poco a sí mismo y decirse que ha estado tirando la capacidad de razonar por la borda.

El por qué de llamarse Adrianne Miller

A pesar de que hoy considero a Oregon mi hogar, mi corazón y mi cuerpo se formaron en Cuba. Por lo tanto, yo no pierdo la oportunidad de decir que soy cubana. Siempre he creído que somos hijos del país donde nacimos.

El olor de las sotanas

En agosto de 2005, el abogado Ron Weil denunció públicamente a la Diócesis de Miami por abusos sexuales y psicológicos cometidos contra su cliente durante los años que este pasara bajo el amparo del Programa para Niños Refugiados Cubanos sin Acompañantes.

Diez pulgadas de nieve en La Habana

De alguna manera, casi todo lo que debemos saber sobre el viejo está escondido en esa frase. Primero, que lleva casi cincuenta años en los Estados Unidos, desde que en 1967 se marchara definitivamente de Cuba para reunirse con su esposa y dos hijos (el mayor de ellos, Roberto Rodríguez Díaz, uno de los “niños Pedro/Peter Pan”), pero también huyendo de la cárcel por conspirar contra la Revolución. Segundo, que desde entonces ha vivido anclado siempre en la añoranza.

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