Un rostro poco familiar

A Edna Buchanan le han cerrado mil puertas en la cara, le han colgado el teléfono otras tantas, le han lanzado piedras, le han apuntado con un arma de fuego, la han amenazado de muerte y nada de ello ha hecho que se detenga en su misión: conseguir la historia más interesante posible y situarla en la portada del periódico.