Felko. El viaje (2007).

En uno de estos parajes alguien debería rotular, por fin, en un cartel gigante con letras heroicas, esa frase del Diario de Campaña de José Martí: «Ya es la última agua, y del otro lado el sueño», tal como sugirió el escritor cubano Gerardo Fernández Fe en su libro de ensayos Cuerpo a diario (2007).

Una frase que no ha leído, y si leyera no entendería, y si entendiera no se atrevería a estampar jamás ni el más terco de nuestros programadores de ideologías, expertos torcedores de consignas infumables, pregoneros a beneficio de la Vulgata Martiana.

Felko. El viaje (2007).

Solo para empezar, en uno de estos parajes del oriente cubano… En el abra de Cajobabo, junto al Arroyo Hondo, en la Boca de Dos Ríos:

YA ES LA ÚLTIMA AGUA, Y DEL OTRO LADO EL SUEÑO

Quizá sea el espíritu de ese acto futuro, a un tiempo literal y corrosivo, atómico y reverente, el que habita ya esta serie fotográfica de Felko: Viaje.

Felko. El viaje (2007).

Vean, si no, esta pieza en que el hombre de frente dilatada y bigote cerrado, pero sin traje, ni mangas ni camisa, sostiene en su regazo, como ya sabemos quién, al hijo, o la hija; superpuestos ambos a la embarcación rancia, encallada para siempre, a la bahía y al Yunque de Baracoa.

El montaje fotográfico evita o rodea las precisiones históricas porque se trata aquí, ante todo, según el autor, de «un viaje interno». Hay algo, un gesto, que remite a la prosa sensual y asombrada del Diario…, la mirada que se posa sobre la naturaleza y sobre la gente natural; solo que donde Martí cabalga y se encabrita, se mece y se adormila, abreva un instante y luego avanza por medio de la poesía y de una sintaxis inusitada, fúlgida, urgente, llena de presencias sonoras y hoyas profundas de silencio, el fotógrafo no puede más que acudir a la yuxtaposición de planos, al ensamble narrativo, a la doble exposición.

Felko. El viaje (2007).

Felko emprendió en 2007, junto a dos primeras espadas de la fotografía cubana actual, Juan Alom y Raúl Cañibano, un viaje por la ruta de Martí tras su desembarco el 11 de abril de 1895 —junto a Máximo Gómez— en Playitas de Cajobabo (sureste de Cuba). El resultado artístico fue muy diferente. Alom realizó un corto cinematográfico en película de 8 mm; Cañibano trajo de vuelta imágenes documentales de una visualidad impactante, y Felko armó este ensayo fotográfico.

Felko. El viaje (2007).

«Tenía una cámara simple de mediano formato y escasos rollos. En el poco tiempo que me dejaba el trabajo como asistente de fotografía (…), fui retratando lo que me interesaba. La naturaleza, la gente, sus rostros, sus costumbres y maneras (…). Al no alcanzarme el material volví a montar los negativos ya tirados y sobre ellos continué fotografiando. No me atraía el testimonio en su sentido más técnico», dice Felko, cuya apuesta última parecería entonces la composición de microficciones.

Martí a su vez anota: «Ya están a nuestro alrededor, los yareyes en sombra. Ya es la última agua, y del otro lado el sueño. Hamacas, candelas, calderadas, el campamento duerme: al pie de un árbol grande iré luego a dormir, junto al machete y el revólver, y de almohada mi capa de hule». El campamento duerme, pero nadie podría asegurar que allí esté dirimiéndose solo un sueño físico. Puede también que Martí estuviera escribiendo el destino (la ficción) de un país y, de un modo terrible e inminente, el suyo propio en Dos Ríos: «Ya es la última agua, y del otro lado el sueño».

  • Felko. El viaje (2007).

 (Fotos cortesía de Felko).