Yomer Montejo en su estudio.

Es Centro Habana, un día de 2009, y cuando Yomer sale a la calle se encuentra con un amigo que viene huyendo y que, desesperado, le dice: “el singao este me pinchó.” Unos metros más adelante, el amigo cayó muerto. Es una de las maneras en que pueden terminar las discusiones callejeras en Centro Habana. Yomer había vivido historias similares, pero ese día decidió irse al policlínico y con las placas de rayos X armó su obra “NO”.

NO - 2009

NO – 2009

 

Yomer nació en Camagüey, pero desde pequeño se mudó y mataperreó por las calles de Centro Habana. Ese es su entorno. A primera vista, su camisa llamativa, sus cadenas y su aguaje al caminar lo acercan más al tipo de negociante que se busca la vida en la esquina del barrio que a alguien interesado en el arte.

  • Succion, 2011.

Además de su estudio, Yomer tiene dos casas que alquila.

Ese es su contexto. Vive y viste como los suyos, es honesto con su realidad. Su estudio está lleno de historias de su vida y de la Cuba popular.

Graduado de técnico de salud y especializado en imagenología, la mezcla de las radiografías, las placas, y el tiempo libre del trabajo, destaparon su afán creativo, sus demonios.

La verborrea política, la emigración, la violencia del barrio, la prostitución, el machismo y la enajenación mental de nuestra sociedad también están presentes en la obra de Yomer Fidel Montejo Harris, auténtico como pocos.

Yomer Montejo en su estudio.

Yomer Montejo en su estudio. Foto Juan Cruz Rodriguez