Foto: Lorena Arroyo

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Chat con Patricia Bueno: En España no hay mucha cobertura de nada de Cuba, así que me voy enterando por Facebook.  No se sabe realmente lo que van a hacer al final. El enfoque que le dan en Miami, por lo que he comprobado, es que Obama se va a reunir con las damas de blanco, que va a haber un diálogo sobre derechos humanos, luego están también los temas económicos. Hay mucha incertidumbre pero lo que sí creo es que no se puede ya virar para atrás con todo esto en Cuba. No sé si pase algo como lo q pasó en los países del bloque socialista o si sea algo diferente.

No hice proof reading 😀 😀

Lo de los Rolling me parece muy bien, q estén en Cuba grupos importantes y q den conciertos gratis. Y muestra q hay una apertura q antes no se podía imaginar

Y para mí, todo esto ha sido rápido. El cambio comenzó después de que me fui y no lo he podido vivir de cerca pero cada año veo transformaciones y lo que más quisiera es que todo vaya para mejor.

Chat con Alejandro Martínez: Brother sinceramente por lo que me dicen el puro y mi abuelo, en marzo la malanga no baja, sino que sube, creo que ya anda estacada en 20 pesos la libra , de los conciertos qué decirte. Major lazer, más o menos es la misma historia que cuando fue Audioslave en su momento, Olga tañon, y otros tantos, lo que en cualquier parte del mundo sería algo más o menos normalito o cotidiano de vez en cuando, (que vaya un grupo o artista y toque) allá en Cuba casi siempre es noticia. Mi herma qué decirte , Obama va a Cuba y es histórico sin dudas, pero Obama no lleva varita mágica, a mí en lo particular y te lo digo de todo corazón me pone más feliz y esperanzado que a mis abuelos no le falte un vaso de leche en el desayuno y un bistec de res en la comida, que los sentimientos ¿positivos? que me podrían despertar lo de Obama. Aunque yo creo que el orden de prioridades de los cubanos anda trastocado desde hace rato. En cuanto al juego de pelota , qué decirte, … debían haber programado uno de básquet también a ver si de paso arreglaban la Ramon Fonst.

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La tirantez hoy desatinada en apariencia entre Estados Unidos y Cuba —consta que hay una historia manchada de sangre, baste revisar el crimen de Barbados— ha surtido décadas de máscaras, oportunismo, incoherencias, respuestas funambulescas, bombardeos de propaganda, discursos menoscabados, recelos legítimos y espurios, cuotas de humor. Después de que Obama estrechara la mano de Raúl Castro en el funeral de Nelson Mandela, después del 17 D, después de la Cumbre de las Américas de Panamá; ahora, por las fechas de marzo, pruebo hurgar en el alma de los acontecimientos y en la gente, pruebo armar la situación en La Habana de ese mes a partir de los retazos que consigo. Y, luego, contar, intento contar.

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—Coronel, yo lo que quiero es entender por qué el editorial de Granma no menciona a Máximo Gómez, si nombraron al Che que era extranjero igual, lo demás perfecto, bien contundente, no queremos confianza ni relajo— dice el señor R, jubilado del ejército, ojos pequeños entrecerrados, la visión corta.

Principios de mes. El señor C, teniente coronel retirado, rostro anguloso, observa la locomoción flemática de R pegándose al respaldo de la silla.

—Bueno, chico, el texto era directo al esternón, había que dejarle el mensaje clarito, que no se equivoquen, el negro (Obama) no va  a enseñarnos a estas alturas del juego cómo hacer las cosas.

—Mucho nos han jodido los americanos, que se vayan al carajo, dice R.

—Venir a meterse aquí a dar lecciones, cuando hemos hecho tanto por nuestra cuenta, saliendo adelante. Váyanse a la mierda, dice el señor C.

Estados Unidos proclama en marzo de 2015 que Venezuela es una amenaza y el diario Granma publica un editorial el 9 de marzo de 2016 expresando la solidaridad con el gobierno de Nicolás Maduro y la postura firme de Cuba en las negociaciones con el vecino del norte. El viernes 18 el presidente venezolano visita Cuba, poco antes de Obama. Maduro coloca ofrendas florales a Martí en el monumento al Héroe Nacional en la Plaza de La Revolución. También el Consejo de Estado le otorga, por sus méritos, la Orden José Martí.

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Foto: Lorena Arroyo

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Martes 15. Los departamentos del Tesoro y Comercio de Estados Unidos anuncian nuevas regulaciones que modifican aspectos de las sanciones contra Cuba. El uso del dólar en transacciones cubanas y la flexibilización de las normas para viajar a la Isla. De igual forma, los estadounidenses podrán realizar viajes personales e individuales no turísticos a Cuba, en lugar de hacerlos en grupo.

La regulación dicta que cualquiera de esos ciudadanos puede visitar el archipiélago «siempre y cuando el viajero se involucre en un programa de tiempo completo de actividades de intercambio educativo destinadas a mejorar el contacto con el pueblo cubano, apoyar la sociedad civil o promover la independencia del pueblo cubano de las autoridades del país».

Al día siguiente, Cubadebate informa del vuelo inaugural del correo postal directo entre Cuba y EEUU, tras la reanudación del servicio comunicada con antelación. La terminal de Aerovaradero recibió la aeronave modelo SAAB 340 de la compañía IBC Airways con la carga postal. La recibieron autoridades cubanas.

El enlace se realizaba antes a través de una tercera nación. Las cartas impuestas en la Isla tardaban meses en llegar a Estados Unidos, y en sentido inverso.

«Carlos Rodríguez, Inspector de la Seguridad Postal del servicio de correos norteamericanos, entrega simbólicamente al presidente de Correos de Cuba la carta que reinaugura el intercambio entre ambos países y una muestra del matasellos diseñado para la ocasión, al tiempo que exclamó: estamos haciendo historia.», escribe el medio digital.

Cuarentaiocho años de ausencia se cumplieron del servicio entre ambos países. Cubadebate explica que la Mayor de las Antillas decidió suspender el intercambio postal. El motivo lo esclarece la revista Bohemia el 12 de enero de 1968 con el texto “Atentado criminal”. Cinco trabajadores de Comunicaciones fueron víctimas de un sabotaje urdido por la contrarrevolución de origen cubana desde Estados Unidos. Una valija con el “US Mail”, reventó en las manos de los hombres que descargaban los bultos postales procedentes de Nueva York. La parte trasera del camión voló en pedazos. La onda destruye los cristales de las puertas y ventanas de Comunicaciones.

Manipulaban la correspondencia Francisco Morales, Lucas Oviedo, Silvio Montes de Oca, Horacio Sánchez y Juan Pablo Bernal, a quien la metralla le perforó el vientre, arrancó tejido de las piernas y afectó ambos ojos. En el ojo derecho de Morales, penetró un fragmento de munición. Oviedo, Montes de Oca y Sánchez fueron heridos en la cara, el torso, antebrazos y piernas.

“Parcel Post from New York U.S.A”, se leía en la tarjeta de cierre de la valija que detonó.

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En el Noticiero Nacional de Televisión (NTV), Humberto Vázquez, residente en La Habana, declara al periodista Wilmer Rodríguez Fernández: No podemos creer en cantos de sirenas, como diría el Che, al imperialismo ni un tantico así.

Otro de los entrevistados, del cual no logro copiar el nombre porque me traiciona la tinta del bolígrafo, reconoce que Obama es el presidente de los EE. UU. que, según su memoria, ha hecho más por las buenas relaciones con Cuba.

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Jueves 17. En la Sala de Prensa del Hotel Tryp Habana Libre, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla expresa a la prensa nacional y extranjera la posición de Cuba frente a la nueva ronda de medidas del Gobierno de Estados Unidos que varían las fachadas del Bloqueo.

Habla de la decisión de eliminar el gravamen del diez por ciento del dólar estadounidense. Comenta la escasa diferencia que hacen las últimas medidas del gobierno en el alcance real del Embargo, pero calificándolas de positivas y orientadas en la dirección correcta. Reprocha lo de exigir a los visitantes de EE.UU. promover la independencia de los cubanos, y las sanciones a entidades bancarias por relaciones legítimas con Cuba, lo que hace desconfiar de la limpieza en el uso del dólar en transacciones, hasta no verificarlo, por la aplicación de multas contra bancos europeos en fechas anteriores. Advierte que solo luego de que se compruebe la veracidad con la banca internacional, se hará efectiva la eliminación del gravamen.

Ofrece, además, precisiones de la visita de Barack Obama. El pueblo y el gobierno cubanos, acogerán al Presidente de Estados Unidos con la hospitalidad que nos distingue, y con el respeto y consideración que merece en su condición de Jefe de Estado, dice Rodríguez Parrilla.

Un paseo por La Habana Vieja el domingo 20, y una visita a la Catedral de La Habana. El lunes, la ceremonia diplomática, protocolar. Se espera que Obama rinda homenaje a José Martí. Que sostenga conversaciones oficiales con el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro Ruz. Y que los dos hagan una declaración conjunta a la prensa.

Se prevé un encuentro con empresarios, cooperativistas, cuentapropistas cubanos y norteamericanos. El 22, otro con la sociedad civil que incluye una alocución en el Gran Teatro Alicia Alonso.

A continuación Bruno Rodríguez Parrilla contestaría preguntas de la prensa. Andrea Rodríguez de la agencia AP, quiere conocer, vistas las modificaciones norteamericanas, si Cuba prepara medidas en dirección opuesta, de la Isla hacia EE.UU., y si la eliminación del gravamen del 10 por ciento es todo lo que se apreciará.

El ministro de Relaciones Exteriores, en calma, le dice que «Cuba acaba de hacer cambios importantes en materia de su política de inversión extranjera. Acaba de abrir, por primera vez en su historia, una zona especial de desarrollo con incentivos especiales para la empresa extranjera.»

En 2011 la Isla adoptó un nuevo programa de medidas económicas y sociales que llamamos Lineamientos de Política Económica y Social, amplia Rodríguez Parrilla, dando por satisfecha la curiosidad de Andrea y de los que escuchan pensando que usted, Ministro, lee periódicos viejos o da unos rodeos bestiales, o de los que le creen la novedad a pies juntillas.

Rosa Miriam Elizalde, de Cubadebate, dice haber escuchado rumores de que Obama participaría o haría un programa de humor político en la isla, y quiere saber, con su permiso, Ministro, si esto es cierto.

A lo cual responde B R P: «(…) Estoy seguro de que hay humoristas cubanos, de excelente calidad, que estarían interesados en interactuar con el Presidente de Estados Unidos. Conozco, he visto ya excelentes programas que tratan, con fino humor y sentido político, el estado y la evolución de las relaciones bilaterales, y he oído excelentes chistes sobre las relaciones entre Josefina y la señora Roberta Jacobson; pero no lo sé, habrá que preguntarle a la delegación estadounidense, o esperar a que ocurra para, de ocurrir, reírnos todos juntos.»

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El programa Teleavances del sábado 19 transmite una conversación telefónica entre el protagonista del programa humorístico Vivir del Cuento, Pánfilo, y el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Casi ninguno de mis vecinos niega lo hilarante de escuchar al cubano aconsejar al mandatario norteamericano sobre el control de la aduana en el aeropuerto de La Habana; y a Obama, en el español de Obama, decir las palabras qué bolá, Pánfilo y —la tan repetida oración de la Isla— No es fácil.

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Foto: Lorena Arroyo

Algunos cubanos esperando por Obama en las calles habaneras / Foto: Lorena Arroyo

En el p11, dos conocidos conversan. Uno de ellos, en el asiento de embarazadas, pelado al rape, con camiseta y shorts, mochila verde olivo en el regazo, dice al segundo: Lo que hay en Cuba es mucho descaro, cómo reparan así de rápido el Estadio Latinoamericano cuando el hospital pediátrico Pedro Borrás, lo abandonaron hasta podrirse de tan abandonado.

Uno de los ancianos maniseros que ronda la parada de 25 y G en el Vedado dice a un amigo suyo que espera ansioso la llegada de Obama, para guiarlo por las calles de La Habana que el estado cubano no preparó para darle la bienvenida, y que también las arreglen.

Varias de las calles por las que rodaría la limusina, La Bestia, fueron, de hecho, alisadas.

De la banda de estudiantes de preuniversitario que abordan la ruta 174 en la Terminal de Ómnibus, el más alto de ellos va gritando que es amigo de Obama y que imagina que en el Estadio Latinoamericano, por extranjero, al presidente le cobrarán —en lugar del peso cubano reglamentario— el cucurucho de maní a cinco dólares.

La periodista Claudia Montes de Oca, del Canal Habana, se yergue frente a la cámara y comenta que el presidente norteamericano no va a encontrarse con la ciudad de aquella sarta de males propios de antes de la Revolución, pone como ejemplos visibles la erradicación de la pobreza extrema y la prostitución.

Eduardo, férreo negociante de cuarenta años que se dedica a botear de noche, asegura que en el malecón, en los días de marzo, la policía barre a las prostitutas que hacen las noches merodeando por esos rumbos.

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El sábado 19 el órgano oficial del PCC publica en su segunda página la declaración de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) sobre la llegada de Barack Obama, de la que seguidamente reproduzco cuatro párrafos escogidos al azar que conservan el sentido y la unidad gramatical a la perfección:

“Los CDR (…) asumen con respeto y hospitalidad la visita a Cuba del presidente norteamericano Barack Obama.

Estamos estructurados en todo el país, y los CDR se constituyen partiendo del lugar de residencia, en las ciudades por cuadras o edificios multifamiliares y en el campo a partir de viviendas (caseríos, bateyes). Hoy contamos con alrededor de 136000 CDR, y los dirigentes de base asumen esta responsabilidad de forma totalmente voluntaria.

Desde su fundación hace 56 años por el líder de la Revolución (Fidel), no ha habido un solo acontecimiento histórico en que los comités no hayan participado de forma sobresaliente, para demostrar apoyo irrestricto al Partido Comunista de Cuba, a Fidel y a Raúl.

En la actualidad su participación es decisiva para erradicar vectores transmisores de enfermedades, limpiar y embellecer barrios, escuelas y locales sociales. Además, brinda atención a la niñez y a los ancianos, y es vital su apoyo a los procesos electorales del Poder Popular, caracterizados por su transparencia, democracia y amplia y consciente participación de los millones de compatriotas con derecho a elegir, y a ser elegidos, para representar al propio pueblo en las instancias del gobierno.

Como parte de la sociedad recibiremos con la hospitalidad propia de nuestro pueblo al presidente Barack Obama, quien podrá constatar la unidad de la familia cubana, fomentada durante más de medio siglo por los CDR, para continuar siendo útiles a la Revolución.

Firma el Secretariado Ejecutivo Nacional de los CDR.”

Saltando el adefesio de la composición, lo pronunciado resalta la suave acritud de la postura según dictan las circunstancias y el deber: Nosotros, señor presidente, le dejamos entrar en casa y le tendemos la mano, demostramos que dentro marcha bien el orden, que no hay muebles desvencijados ni hijos descarriados y revoltosos a los que tomar siquiera en serio ni menos azotar con cinturones de cuero crudo, que no hay segregación, que somos juntos un puño cerrado; le demostramos que la sociedad funciona tal cual es y que nadie nos obliga a nada; elegimos en el mejor y más democrático y transparente sistema electoral; mucho ojo, estamos en cada rincón (incluso en los bateyes) y hemos participado en luchas históricas siempre que nos han requerido.

En resumen, pase usted señor presidente, pero no se confíe de su éxito, tampoco se entrometa en nuestros asuntos, no queremos emulsiones, sabemos hacerles morder el polvo. Sabemos lo que nos conviene. Sabemos de qué lado tirar de la soga. Sabemos de qué lado actuar. Actuamos.

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Día 18, Granma reúne criterios de varios entrevistados y construye un artículo o algo así. Coronando su habitual agudeza, intitula al texto La antesala de una visita. Algunas de las opiniones son quizás  la categoría de opiniones que con justicia a uno le encantaría conservar en el cofre de recortes para los nietos.

Yusuam Palacio, joven cubano, presidente del Movimiento Juvenil Martiano: “Creo que la visita de Obama corrobora, pues así lo ha manifestado, la intención de transmitir sus ‘valores e intereses’, claro está, los del sistema capitalista, los que nada tienen que ver con los principios y valores de nuestra Revolución. (…) Como joven cubano con una formación revolucionaria, martiana y fidelista, parte de la sociedad civil cubana, la que ha construido la propia Revolución, la que se ha gestado en Cuba naturalmente en relación con nuestro modelo socialista; no veo en la visita de Obama deslumbramiento ni conmoción alguna”.

Randy Fundora, estudiante de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana: “Hace poco conversaba con un amigo y me decía: “Cuba y Estados Unidos comenzaron a jugar un partido de pelota que Cuba ganó. Estados Unidos le dijo a Cuba ‘Vamos ahora a jugar cricket’, que es un deporte donde ellos tienen mucha más experiencia y donde Cuba se le enfrenta no como enemigo, sino como adversario. Por eso el reto de las relaciones es que Cuba tiene que empezar a pensar más estratégicamente, porque ellos van a utilizar otros métodos.

Maikel Hernández Pupo, delegado de la circunscripción 119 en la capital de Holguín, y presidente del Consejo Popular Centro Ciudad-Norte: “De encontrarme con el presidente de Estados Unidos intercambiaría sobre la democracia que nos propone. (…) Le diría que me desempeñaba como profesor de Cultura Política en una escuela y me eligieron sin tener que gastar dinero alguno entre seis candidatos propuestos por la gente de los barrios, que solo me han pedido que ayude a mejorar el funcionamiento del Poder Popular, sobre todo la gestión de gobierno, que debe ser más dinámica en la solución de los problemas. Es bueno que Obama nos visite, pero estemos atentos al tambor  para determinar lo que viene luego”.

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El jueves 17 cuatro muchachas estudiantes de secundaria que caminaban por la calle Lombillo en Plaza de la Revolución conversan de que en clases les mandaron estudiar montones de cosas de Martí para evaluarlas. Una se queja de la decisión de los profesores: «Con todo lo que pensaba Martí, con la perra frente que tenía. No se cansaba de pensar, mi hermana, qué abuso.»

Las otras que la acompañaban guardaron silencio.

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La lista de las variaciones en el transporte público de La Habana, los días 20, 21 y 22 de marzo por las actividades de Barack Obama es terriblemente abrumadora. En nota aclaratoria la Dirección General de Transporte Provincial ofrece disculpas por las molestias ocasionadas.

El domingo 20 los cambios se producen en los recorridos de las rutas P1, P4, P5, P6, P8, P9, P11, P12, P13, P14, P16, PC, 55,92,93,160, 170, 192, 193, 450, A15, 177, 5, 8, 9, 15, 16, 106, 18, 27, 43, 113, 45, 46, 58, 195, 67, 91, 179, 114, 201, 202, 440, 490, Taxibús y lanchas de Regla sin servicio.

El lunes 21 y hasta que finalicen las actividades quedan sin servicio los Ciclobuses (guaguas que transportan bicicletas y motos por el Túnel de la Bahía) y las lanchas de Regla, otra vez. Se suma el cambio de las rutas 67174, 265, 34, 37, 54, y la 400.

Ya desde el viernes 18, las personas perciben la carencia de transporte público y se lamentan en las conversaciones.

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Míster President Barack Hussein Obama desciende del Boing 747. En la escalerilla abre el paraguas negro. Lo siguen, ajá, su esposa Michelle, a quien conoció en 1989 en la firma legal Sidley Austin, y sus hijas, ajá, Malia Ann y Natasha. Obama es el presidente que vino con la lluvia. Los días anteriores La Habana había permanecido seca, con yerbajos amarillos tendiéndose sobre el verdor pobre de los céspedes, y algún que otro ventarrón a los que los habaneros llamaron vientos de cuaresma hasta que el meteorólogo Doctor José Rubiera señalara que se trataba de un fenómeno distinto del clima.

En televisión los periodistas insisten en la hospitalidad y el respeto con los cuales Cuba recibe a Míster President (todo en castellano, el inglés va por mi cuenta) el domingo 20. La prensa tan repetitiva siempre de los discursos oficiales explica que la visita representará una oportunidad para que Obama aprecie la realidad cubana. De cualquier manera, yo, televidente atónito, no termino de concebir qué trozo de superhombre es aquel capaz de comprender la realidad de un país ajeno por más de medio siglo en aproximadamente 48 horas. Como no tengo exactitud de en qué instante, en Cuba, las disertaciones empezaron a adoptar el término sociedad civil.

Desfilaron 88 años. Desde 1928, un presidente de EE.UU. no pisaba el suelo cubano. Obama se convierte en el primero en hacerlo tras el Triunfo de la Revolución.

Son más o menos las cuatro de la tarde. Bruno Rodríguez Parrilla recibe a Míster President y familia, qué tal el viaje, diría entre otros diálogos baladíes que también son, en la ocasión, protocolares. Algunos cubanos se sorprenden por la ausencia de Raúl Castro. Nadie esperaba los fuegos artificiales, la pompa formidable, pero sí que Raúl estuviera en el aeropuerto y se saludaran los dos gobernantes, aceite y agua, como en Sudáfrica.

A eso de las 6 p.m. recorrer el Palacio de los Capitanes Generales, construcción de los siglos coloniales hispánicos, donde curiosa y contradictoriamente hay colgado un cuadro con la figura de Abraham Lincoln; después, camina por la Plaza de la Catedral y sostendría un encuentro con el cardenal Jaime Ortega.

No obstante en el aeropuerto, bajo la lluvia, la cara de Míster President no varía mucho. La limusina negra Cadillac, La Bestia, The Beast, se estaciona con las banderitas de Cuba y Japón temblando encima de las luces delanteras. La familia Obama es lo que fuera quizás una familia afroamericana feliz y adinerada tradicional, solo que Míster President no es cualquier hombre ni negro ni blanco ni carmelita. Es Míster President, y saluda a todos en el aeropuerto internacional de La Habana. Descubre los dientes de campaña electoral con la sonrisa de campaña electoral. El personal de seguridad lo protege. Míster President vale lo que vale un Míster President. Abandona la charla con Bruno Rodríguez. Arquea el cuerpo y se introduce en el coche de toneladas de blindaje. Y no pone en público, de momento, la expresión facial de meme de Not Bad.

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Foto: Lorena Arroyo

Foto: Lorena Arroyo

Día 21. Míster President es zurdo. En el Memorial José Martí redacta con la mano siniestra sus impresiones en el Libro de los Visitantes Ilustres. Lo acompañan congresistas, business men y representantes del gobierno. Por la parte cubana, el vicepresidente del Consejo de Estado, Salvador Valdés Mesa. La televisión dice que rindió honores al Héroe Nacional. Ofrenda floral. Obama salta el esquema protocolar y va a sacarse fotos con la imagen inmensa del Che de Korda en el edificio del Ministerio del Interior, a sus espaldas. En el Palacio de la Revolución, dialoga oficialmente con Raúl Castro.

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El NTV parece cuidarse de no pasar los niveles permisibles de transmisión sobre la visita de Barack Obama. Transmiten ese lunes la entrevista a un anciano de 108 años de Guantánamo. Yo amo a la Revolución, lo único del mundo que lucha por los pobres, dice al reportero. Tiene 12 hijos. Mente lúcida. Y no usa espejuelos.

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Obama afirma en conferencia de prensa haber probado la belleza de Cuba y su pueblo, y del sabor de su comida. No tenemos que nadar en medio de tiburones para demostrar que estamos haciendo progresos, afirma, porque Raúl Castro había expresado al final de su alocución que ambas partes debían imitar el ejemplo de la nadadora Diana Nyad, que fue de la Isla al estrecho de la Florida sin jaula anti tiburones protegiéndola.

Raúl Castro se descoloca cuando un periodista cubano americano pregunta sin venir a cuento por qué Cuba tiene presos políticos y por quién votaría, en lo particular, entre los candidatos estadounidenses en contienda. El presidente pide que le entregue la lista con los nombres de los prisioneros políticos y esa misma noche, sin dilación, los libera. A la segunda inquietud, contesta: yo no voto en los EE. UU. El periodista no hace más.

Pero el presidente cubano ha perdido la calma. Se ajusta y se quita los audífonos constantemente sin atinar en el tiempo preciso. O sea, le hablan en inglés y se los retira, le hablan en castellano y se los coloca, le preguntan y se gira diciendo con quién es, o que le parecen muchas interrogantes para él y cree que hay que interpelar a Obama por mayoría, a fin de cuentas se trata del individuo-suceso histórico. Raúl Castro, además, no le contesta por fortuna al periodista del Sistema Informativo, Boris Fuentes, que solicita al presidente cubano que profundice en su idea, casi recién explicada y obvia por demás: Debemos aprender el arte de la convivencia pacífica con nuestras diferencias (las de EE. UU. y la Isla). El desaire hace justicia.

Luego, Raúl Castro asegura que continúan los desacuerdos con el gobierno de Estados Unidos en cuanto al tema de los Derechos Humanos. Admite que ningún país del universo los practica en su totalidad, que Cuba garantiza la Educación y la Salud gratuitas, que cumple con 47 de los 61 reconocidos internacionalmente.

Termina agarrando con fuerza la mano de Barack Hussein Obama y alzándola como en un retrato soviético de la escultura Obrero y koljosiana.

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Estados Unidos quiere ser su socio, dice Míster President en compañía de la periodista cubano americana Soledad O’Brien, reunidos con trabajadores del sector no estatal y emprendedores del archipiélago, entre ellos, Gilberto Valladares, Papito, dueño de una de los peluquerías más famosas de La Habana. Míster President relata historias de éxito americanas, historias modelo de películas, historias de negocios que se inician en un garaje y se expanden y alcanzan niveles inimaginables, successful people, y sí, los negocios desarrollan una localidad, y sí, ustedes los cubanos tienen talento y potencial, y sí, ustedes son los únicos que mantienen los almendrones funcionando, y sí, Estados Unidos quiere ayudarlos de buena fe con conexiones a Internet de banda ancha.

(Aplausos)

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Martes 22. Gran Teatro Alicia Alonso. Obama intercambia con la sociedad civil, o no, ofrece un discurso. La sociedad civil amplia, diversa, —como lo había dicho Bruno Rodríguez Parrilla cuando dio declaraciones en el Hotel Tryp Habana Libre— está constituida en más de 2 mil organizaciones. A ellas se dirige el presidente estadounidense, hablando de que no comprende un país sin libertad de expresión y que reprima a quien se manifieste en público. Ilustra con ejemplos la democracia en Estados Unidos. La democracia para Barack Obama es que el pueblo se exprese; los cambios en EE.UU. son la consecuencia de ello; el pueblo debate sobre sus problemas con el gobierno, y el gobierno lo escucha. El presidente estadounidense confiesa que en el pasado hubiera sido imposible un mandatario afroamericano, o que dos cubano-americanos (Marco Rubio y Ted Cruz) disputaran elecciones con una mujer (Hillary Clinton). Eso es la democracia en EE. UU. Explica que cuando sucedía la Invasión de Bahía de Cochinos y demás proyectos malogrados, él ni siquiera había nacido (Para más puntualidad, Ann Dunham, antropóloga estadounidense, dio a luz a Barack Hussein Obama, hijo de Barack Obama, economista keniano, el 4 de agosto de 1961 en la ciudad de Honolulu, Hawái; la invasión se produjo en abril de ese mismo año).

Obama dice olvidemos el pasado, volteemos la página, trabajemos hacia el futuro.

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Concluye el discurso de Míster President y la periodista Talía González, recoge opiniones de quienes lo escucharon, dignos militantes de la sociedad civil cubana. Algo enfurecida, Lizette González, presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas o FMC, repite la idea guevariana «al imperialismo ni un tantico así», dice que si somos ingeniosos es, en gran parte, por las carencias a las que hemos tenido que sobreponernos por culpa del Bloqueo, afirma que no debemos omitir la historia sino defenderla; recuerda la Operación Peter Pan y la ocupación del territorio de la Base Naval de Guantánamo, a las que Míster President no se refirió. Lizette González  elabora veredictos como «el enemigo siempre es el enemigo», o de esta categoría: «Somos una revolución triunfante; un pueblo orgulloso.»

Por su lado, el profesor Néstor García Iturbe explica que las manifestaciones en Estados Unidos son reguladas por fuerzas del gobierno y administrativas, quienes le indican cómo, cuándo y dónde hacer las cosas, mientras en Cuba, nadie impide que las Damas de Blanco desfilen con su escándalo por quinta avenida, y que por si fuera poco, la policía las acompaña y cuida de ellas para que no les suceda nada.

De las Damas de Blanco no se dan noticias en los días de Míster President, pero el autor Ernesto Pérez Chang dice que cinco periodistas de Cubanet informaron que a la entrada de sus hogares, habían enviado oficiales a montar guardia.

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Chat con Emilio González: Los objetivos de Obama son distintos a los del otro presidente que en 1928 fue a Cuba. Es una época de reapertura y reconciliación. El pueblo cubano no espera que sea inmediato, sino que el futuro ocurra pronto, con un desarrollo de la economía, informático y de internet. Y que la gente en Cuba pueda comunicarse, enterarse de lo que pasa en el mundo, de la realidad internacional, más profundo que la interpretación de los medios oficiales de la Isla. Hay que esperar, no hay otro remedio, la visita estuvo bien, pero Obama concluye su mandato dentro de poco. Deseo que el próximo presidente de Estados Unidos dé continuidad al proceso. También quiero la libre expresión, que la gente diga lo que le venga en gana sin miedo a que los reprueben en los centros de trabajo. Sería democrático. Sería, por qué no, revolucionario.

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Dieciocho de marzo. Guille Vilar entrevistado por el Canal Habana dice respecto del juego entre los Tampa Bay Rays y el equipo Cuba: Demuestra los nuevos tiempos que transcurren, el hecho de llevarnos en armonía como lo que somos, vecinos.

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Míster President y su familia entran al Estadio Latinoamericano, lindo, rejuvenecido, como de continuo califican los comentaristas deportivos cubanos. Lo acompaña Raúl Castro. Ciertamente, la grama seduce, en particular a los no acostumbrados a encontrarse un campo en La Habana a semejanza de las propias instalaciones norteamericanas o extranjeras. Increíble, Víctor Mesa, DT de Cuba, escribió algún sorprendido en la pizarra de un edificio de la calle Hidalgo en Plaza de la Revolución, donde escriben informaciones como los días en que entran y se vencen las cuotas de pollo de la libreta de abastecimiento.

Habrían de cumplirse 17 años del partido con los Orioles de Baltimore, para que de la misma División Este de la Liga Americana vinieran los Tampa Bay Rays a enfrentar al equipo Cuba.

El juego va uno a cero cuando Míster President y compañía se retiraron de las gradas a la altura del segundo inning. Míster President vuela en el Boing 747 a la Argentina, país torcido a la derecha por obra y gracia de Mauricio Macri. El partido en La Habana termina cuatro carreras por una. A favor del equipo de Tampa. No encaja añadir mucho más. Solo que no había calor.