Papá Humbertico / Foto: Havana-Cultura

Papá Humbertico / Foto: Havana-Cultura

La Habana, Cuba, cerca de las dos de la tarde. El sol está que raja las piedras. Tengo la cabeza caliente y mis zapatos levantan un polvero del carajo. El lugar se llama Barreras, y estamos en el municipio de Guanabacoa. A unos metros de la calle Real.

Papá Humbertico me está mostrando la zona. Es un tipo flaco, con la piel tostada e impone un respeto tremendo. En los últimos años, este MC y productor musical ha sacado adelante, a fuerza de corazón, insistencia y trabajo duro lo mejor del rap cubano.

Aparte de regalarnos sus temas propios y los de Mano Armada, su dúo con El Discípulo, ha trabajado con Danay Suárez, Los Aldeanos, Anónimo Consejo, Hermanos de Causa, Explosión Suprema, Los Paisanos, Brebaje Man, Silvito el Libre, la Mala Rodríguez y muchos más.

Underground como ninguno. Papá tiene un aura de cubano bueno, de patriota de verdad, pero sin que esto suene pomposo. En estos tiempos ya ni sé lo que significa, o si es correcto decirlo, pero Papá Humbertico se ve un tipo noble: hombre y amigo.

Miembro de la Orden Caballero de La Luz y de la Independiente Orden de OddFellows. No se le ve en la televisión, no se le oye en la radio, pero es de esas personas que, fajao, está tratando de hacer que Cuba sea un mejor país.

Al final del camino se nos une El Discípulo. Parecen Sancho y Quijote. Me abren las puertas de sus casas. La idea es tratar de hacer un clip, colaborar, tirar un puente.

Por suerte ando con Claudia Expósito. Al final de esta aventura voy a acabar con dengue en mi casa sin poder llegar al rodaje. De esta pequeña colaboración saldrá «Concéntrate», dirigido por Claudia y con algunas ideas mías. Más tarde, decidimos meterle a esta entrevista.

Papá Humbertico

Papá Humbertico / Foto: Cortesía del entrevistado

Carlos Lechuga: Papá, ¿quién es Joel Santana?

Papá Humbertico: Joel Santana es el nombre que tengo en mi Facebook personal. Mi segundo nombre y mi segundo apellido; mi nombre completo es Humberto Joel Cabrera Santana.

Por muchos años he escuchado hablar de Real 70, y no sé por qué siempre lo asocie a Los Aldeanos. ¿Qué cosa es Real 70?

Real 70 es el nombre de mi estudio, que proviene del nombre de mi calle, Real, y del número de mi casa, 70. Mucha gente cree que hay algún misticismo detrás del nombre, pero no, es simplemente eso. Comencé en 2001 a grabar mis propias canciones con una laptop que era de mi mamá y un micrófono Shure 58; después de eso y hasta la actualidad, aquí se ha grabado y producido gran parte del rap cubano de la primera, segunda y tercera generación. Y hemos organizado varios eventos también.

¿Cómo llegan a ustedes Los Aldeanos? ¿Cuántos discos hicieron juntos? ¿Cuánto tiempo duró la colaboración? ¿Se hablan ahora?

A Los Aldeanos los conocimos en 2003. Los vi en vivo en el anfiteatro del Almendares y les ofrecí mi estudio para que grabaran, gratis, dicho sea de paso. Te puedo decir que hicimos más de 15 discos desde esa fecha hasta 2010, cuando dejamos de trabajar juntos. Ellos se fueron del país. Con Aldo hablo poco, realmente, y con El B no tengo comunicación desde hace cinco años.

¿Cómo mantienen las redes tan vivas? ¿Cómo consiguen los equipos para grabar, micrófonos, etc.?

Es complicado en Cuba por el tema del Internet; fundamentalmente por lo caro que es el servicio. Pero yo me las arreglo desde aquí. Discípulo, en estos momentos, está en Estados Unidos, y eso indiscutiblemente ayuda: es fundamental para nuestro trabajo mantener las redes vivas, como dices. La mayoría de los equipos que tengo ahora los he comprado fuera del país; otros han sido regalos de amigos y personas afines con nuestro trabajo. El micrófono que utilizo ahora, un AKG C214, se compró gracias a una colecta internacional que organizaron mis amigos Ana y El Pelón desde Barcelona. El micro que tenía anteriormente se jodió. Cada persona puso algo de dinero, y recuerdo que alguien me trajo el micrófono hasta mi casa. Eso fue en el año 2008. Le tengo tremendo cariño; además, es un cañón.

Mano Armada está entre los mejores en la escena cubana, con un discurso que no se ablanda, poniéndola buena. ¿Fueron siempre ustedes dos, tú y El Discípulo? ¿Cómo empezaron?

Discípulo y yo nos juntamos en 2006, pero ya desde 1999 veníamos haciendo rap en solitario, cosa que seguimos haciendo en paralelo con Mano Armada. El núcleo del grupo siempre hemos sido El Discípulo y yo, pero también lo han integrado algunos DJs, que han alternado, como DJ Neuris, DJ Lápiz, DJ Reymel.

Empezamos escuchando rap desde los noventa, pero el detonante fue, sin dudas, las canciones del boricua Vico C, que fue la mayor influencia para la gran mayoría de los raperos latinoamericanos que surgieron en esa década. También fuimos influenciados por el rap que se hacía en Cuba: Amenaza, Grandes Ligas, Primera Base, Junior Clan, Doble Filo, Obsesión y muchísimos otros. No fue una decisión. Ya cuando estábamos dentro nos dimos cuenta de que habíamos adoptado el Hip Hop como una forma de vida.

¿La comunidad los acogió bien? ¿Y en el barrio?

Por entonces nunca pasaron de cinco los amigos del barrio que nos apoyaron. La gente nos veía como tremendos locos: chamaquitos que tienen una «moda» que nadie entiende. Además, el contenido de nuestras canciones siempre ha sido un poquito crítico con el gobierno. Por eso también éramos vistos como malas influencias. Con los años eso fue cambiando —no lo de «malas influencias»—. Hemos hecho tres conciertos en el barrio a los que llegaron muchísima gente de fuera. Vivimos bastante retirados del centro de La Habana, en Barreras, y la gran mayoría de la gente que llegó a esos eventos tuvo que pasar villas y castillas con el transporte. Y ahí mismo, delante de los incrédulos, los loquitos del barrio dando fotos y firmando autógrafos. Y después del primer viajecito también. Parece que fue por ahí por donde mis vecinos y demás amigos comenzaron a darse cuenta de que no estábamos jugando. Ahora camino el barrio y me saluda hasta gente que no conozco.

¿Qué crees de la Agencia Cubana del Rap? ¿Te ha servido para algo?

En sus inicios, año 2002, creo que la mayoría de los raperos que la integraron vieron la Agencia Cubana de Rap como algo positivo. Con el paso de los años y vista la inercia de esa institución, yo me sumo a los que piensan que la Agencia se trata simple y llanamente de otro mecanismo de control cultural. Es un espacio donde el gobierno intenta tener a los raperos agrupados y bajo total vigilancia. Yo fui miembro desde el año 2010 hasta 2013, cuando nos fuimos de gira a Colombia. Estando allá recibí un correo de la Agencia que decía que debíamos regresar para hacer unas audiciones. Lógicamente, no contesté. Al regresar en 2015, supe que ya habíamos causado baja. Un año después entró a dirigir la Agencia mi hermano Rubén Marín Maning, integrante del respetadísimo grupo pionero del rap cubano, Primera Base, y me pidió que volviéramos a formar parte. Accedimos. Pero ahora, muy recientemente, convocaron a esas dichosas audiciones otra vez, y tampoco presentamos: no hay un fucking jurado en Cuba calificado para evaluar el rap. Volvimos a causar baja. La Agencia me ha servido para cobrar cinco o seis conciertos en provincias, mediante el papeleo burocrático y los malditos cheques: nunca se sabía exactamente cuándo tendrías el dinero en tu mano después de tocar; hubo pagos que tardaron cinco meses, porque aquí en Cuba es bien complicado cobrar al cash. Ese ha sido el aporte de la Agencia; ninguna otra cosa.

¿Qué hace falta para que el rap cubano se escuche más?

Autogestión, mi hermano. Que los raperos se den cuenta de una vez que no tienen que esperar ni depender de nadie para hacer su trabajo. La herramienta es Internet: es cara, pero ahí está; ese es el trampolín para que te conozca el mundo. Que lo utilicen como se debe.

¿Cómo y de qué vive un rapero en Cuba?

La gran mayoría de los raperos en Cuba —incluyendo los que están en la Agencia—viven de cualquier otra cosa menos del rap. Del invento, mi hermano. Hasta que alguien dé el palo y YouTube lo ayude un poquito.

Papá Humbertico / Foto: Cortesía del entrevistado

Papá Humbertico / Foto: Cortesía del entrevistado

Me imagino que Puños Arriba y Alamar tienen que ver con tu formación.

Se puede decir que comencé en Alamar, sí, en 1999-2000. Chusmita de Alamar, Anfiteatro, Piscina Gigante. Ese lugar fue el termómetro del rap en Cuba; nunca fue fácil para un rapero novato en esos tiempos subirse en un escenario allí. Puños Arriba fue mucho después. En 2008 fue su primera edición. Pero en este país todo evento que tenga que ver con rap no dura mucho. Así pasó con el festival de Alamar, Habana Hip Hop, y con Puños Arriba. Desaparecieron sin explicaciones.

Vamos a hablar de tu vida personal: la familia, tus gustos musicales…

Soy Escorpión, nací un 5 de noviembre de 1983. Mi familia paterna es bastante unida, descendientes de emigrados españoles, de Galicia; mi familia materna, no tan unida, y descendientes de esclavos mandingas. Tengo muchísimos amigos y hermanos de Logia que obviamente considero también mi familia. Y además estoy casado, mi esposa es norteamericana con ascendencia coreana; así que ya tú sabes. Escucho muchísimo reggae, rock, bolero, blues, salsa, jazz y, lógicamente, rap.

¿Qué te funde? ¿Qué te motiva?

Me funde la burocracia, el «no se puede» sin explicaciones. Que me llamen al celular cuando estoy escribiendo. La gente conformista y cómplice de lo injusto. Me motiva terminar una nueva canción, el éxito de un proyecto, que alguien en la mismísima Conchinchina me diga que me está escuchando, y que ganen los Industriales.

Cuéntame un día normal en tu vida.

Esto te lo escribo en cuarentena… Ahora mismo, del estudio al portal y viceversa. Aunque igual casi siempre me la paso en el estudio. También en la Logia con mis hermanos. De vez en cuando y de cuando en vez, me sueno mis tragos en cualquier bar. Vivo bastante cerca de la playa, por suerte, y soy bastante asiduo. Ya no voy tanto a conciertos de rap en La Habana como antes; es que tampoco hay muchos ya. Leo algo; trato de ver alguna película a diario, las tuyas me han cuadrado un mundo, y voy al gym también.

Háblame de la Logia. ¿Desde cuándo estás ahí? ¿En qué te ha ayudado?

Soy miembro de la Orden Caballero de La Luz desde el año 2008 y miembro de la Independiente Orden de OddFellows desde 2011. Me considero un gran fanático de la Historia de Cuba e, inmerso en esas lecturas, supe de las logias y automáticamente me motivé a ser miembro. Siempre me ha gustado mucho el esoterismo y el simbolismo, y las logias abarcan mucho de esto. Tengo que aclarar que la Logia es una fraternidad de ayuda mutua, no una religión. Me ha aportado conocimiento, entendimiento, tolerancia y disciplina social.

De tu etapa en Colombia…

A Colombia, como te dije antes, fuimos de gira en 2013 por dos meses, y tardamos dos años en regresar. Terminada la gira nos siguió cayendo trabajo y decidimos quedarnos por nuestra cuenta. Tocábamos casi todas las semanas y, con el patrocinio de una marca de pintura para grafiti (AMEN), montamos un pequeño estudio en Bogotá, que llamamos Real 70 (Sucursal Bogotá). Ala vivimos solo de la música, pagando el alquiler y los servicios de agua, luz etc., que son carísimos en ese país. Hubo ocasiones en que nos llamaban para tocar en algún lugar que no nos convenía, cualquier bar de mala muerte, pero teníamos que hacerlo para cerrar el mes. Fue una tremenda aventura; allí aprendimos muchísimo sobre el manejo de las redes sociales, y comenzamos a ganar algo de dinero también vendiendo nuestra música en iTunes, Spotify, etc. Grabamos allá un primer disco en 2014, Señales de humo. Trabajamos con varios de los artistas más importantes del rap colombiano y varios realizadores audiovisuales se interesaron en nuestra pincha. A la mayoría de las canciones de ese disco le grabamos video, nuestros primeros videos de factura profesional.

Luego tuvimos algunos inconvenientes en Bogotá con los patrocinadores, y ya no teníamos el estudio. Por azares de la vida nos mudamos a Medellín, donde nos acogieron en La Comuna 6, Brisas de Robledo, el gueto de los guetos. Conocimos a El Largo en un evento, y El Largo resultó ser uno de los tipos duros de esa zona. De los duros de verdad, no de las novelas colombianas. Y allí nos brindaron apartamento y otras comodidades sin que tuviéramos que pagar un centavo. Pero, te repito, el barrio era calentico, calentico… En Medellín, entre otras cosas, me tocó ver cómo baleaban a un tipo delante de mí, a unos cuatro metros de distancia, pero esa ciudad es hermosa y tiene una vibra rara que te envuelve y te enamora. Grabamos otro disco en Medallo, Los últimos románticos, en 2015, que produjo Mateo Avendaño (AvenRec), uno de los mejores productores de rap en Colombia, sin temor a equivocarme.

Tuvimos amargos y felices momentos; ganamos en conocimiento sobre nuestro negocio y la industria, y le dimos tremendo impulso a nuestra carrera en esos dos años. Lo que hoy tenemos creado, sin dudas, es fruto de ese tiempo en Colombia. Hicimos muchísimos amigos que aún mantenemos, y también nos han llegado las tristes noticias de las muertes de otros. El año pasado tuvimos la oportunidad de regresar y fue una experiencia descomunal.

Recomienda cinco raperos y cinco raperas cubanos.

Elokuente, El Discípulo, Chico Pro, Confidente, RxndyAkozta, La Real, YisiKalibre, Danay Suárez, y Las Krudas, que son dos. Ha habido otras raperas muy buenas en Cuba, pero desgraciadamente ya no se encuentran activas.

Tírame cinco temas tuyos, y cinco producidos, para que los nuevos en esto sepan cómo entrarte.

Temas míos: «Decepciones», «Yo no tengo nada», «Bailemos un bolero», «Si los ves» y «Aquel niño que fuimos». Temas que he producido o a los que he aportado bastante en la producción: «Niñito cubano» de Los Aldeanos, «Yo aprendí» de Danay Suárez, «Dedico uno» de RxndyAcozta, «Los impuros» de Hermanos de Causa y «Niño de la tierra» de El Discípulo.

¿Qué es lo próximo?

En estos momentos estoy trabajando en un nuevo disco con El Discípulo. No tiene aún nombre ni fecha. Tenemos ya unas seis canciones grabadas. Te recuerdo que el trabajo es a distancia; él está en Norteamérica, y yo aquí. Este disco lo está produciendo Benzilla, un productor de Minneapolis. Paralelamente, estoy produciendo un disco compilado con varios de los artistas de la nueva escuela del rap en Cuba. Y trabajo desde mi estudio en la serie que tenemos en YouTube, Real 70 Presenta: se entrevista a un invitado y luego este hace un tema en vivo.