Foto: Manolo Finish

Foto: Manolo Finish

Conversar con Mariela Castro (La Habana, 1962), invitada en el Foro Mundial contra las Violencias Urbanas celebrado la semana pasada en Madrid, es como adentrarse en un libro de historia. Además de ser una de las personas que mejor y más han contribuido al reconocimiento de los derechos del colectivo homosexual en Cuba, es hija del presidente Raúl Castro y de la añorada Vilma Espín. Y, por supuesto, es la sobrina de Fidel. “Tuve muchos diálogos con él sobre estos temas pero como todos los hombres de su generación hablaba de la homosexualidad como si fuera una tragedia”, dice. Puede que alguien sienta la tentación de pensar que con Castro al frente del CENESEX (Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba) desde el año 2000, desbrozar los estigmas del género hasta declarar proscrita la homofobia fue coser y cantar, pero se equivoca. Hasta cuatro congresos del Partido Comunista tuvo que esperar para percibir un cambio de sensibilidad que poco a poco fue extendiéndose por las venas del sistema cubano y llegando al corazón revolucionario: “La educación desde la infancia es clave para combatir ese mal universal”. A Mariela Castro sólo hay una cosa que le ensombrece la sonrisa que dibuja en su rostro: hablar de las guerras que hoy desangran buena parte del mundo. Entonces, se revuelve en la silla como un felino aterrado y suelta: “¿Por qué la han tomado con Bashar al-Asad y no con otros reyes de la región?”.

¿Vivimos una etapa histórica violenta?

Nos encontramos en un momento donde la violencia se ejerce de manera extrema pero también vivimos una etapa que nos permite visibilizarla.

¿Qué países son los más respetuosos con los derechos de LGBTI?

No se puede hablar del mejor ejemplo porque en muchos países se han puesto en marcha políticas interesantes. Por ejemplo, en la Argentina del periodo Kirchner se avanzó mucho en materia legislativa por los derechos del colectivo LGBTI en educación o en derechos laborales pero ahora, tras la llegada del nuevo gobierno de derecha de Macri, está en claro retroceso. Este ejemplo me ha servido para reflexionar sobre los peligros que arrastran los sistemas pluripartidistas que dependiendo del color del gobierno de turno se avanza o se retrocede en políticas sociales. Sinceramente, no me parece un modelo convincente de democracia.

Y en Cuba, ¿en qué situación vive el colectivo LGBTI?

Yo entré a dirigir el CENESEX en el año 2000 pero mi mamá ya venía trabajando desde mucho antes en los derechos de las mujeres, la infancia, la juventud, en el ámbito de la educación sexual. Por ejemplo, Cuba comenzó a atender a personas transexuales en 1979. Pero hubo cosas que no pudo cambiar. Cuando asumí el cargo dediqué mucho tiempo a este colectivo porque comencé a explorar vías de sensibilización y educación efectivas pero vi que no me servía únicamente con escuchar a las personas que sufren este tipo de discriminación. Me faltaban herramientas. La comprensión del dolor era importante pero no suficiente. Tuve que prepararme para hacerlo bien y entre ello estaba encontrar el lenguaje que me permitiera llevarlo a la política y a la población. No fue sencillo movilizar al colectivo en programas de capacitación y aún menos involucrar a personas heterosexuales para ir normalizando que la libre condición sexual es la normalidad.

¿Y cómo logró enfrentar la resistencia que encontró en miembros destacados del Partido Comunista, entre ellos el propio Fidel?

Fidel era un hombre de su tiempo, es decir, educado en la homofobia. No de forma agresiva pero él creía que aquella persona que no fuera heterosexual tenía algún problema. Lo decía con compasión, como si ser homosexual fuera una tragedia. Tuve muchos diálogos con él sobre estos temas. Muchos. Y vi cómo fue evolucionando en sus discursos pero ni él ni los de su generación sabían cómo resolverlo. Lo hablaba con mi mamá. Fue un reto. Yo no quería vivir en una revolución homofóbica. La primera vez que llevé el tema de la identidad de género y la orientación sexual al congreso del Partido Comunista no me apoyaron. En el sexto congreso pasó lo mismo. Tuve que esperar al séptimo para discutirlo. Y hasta el octavo para hacer una propuesta de un glosario de términos. No logré convencer a nadie por ser la hija de Raúl Castro o la sobrina de Fidel sino con argumentos y aprendizaje.

Resulta inevitable preguntarle por Reinaldo Arenas.

Reinaldo Arenas fue un buen escritor cubano pero el cine sobredimensionó su figura. He podido conversar con una mujer con la que tuvo un hijo y con personas muy cercanas a él y todos coinciden en que fue una pena lo que hizo. Comercializó con su libro al salir de Cuba, metiendo alguna mentira para engrandecer al personaje que creó. Fue expulsado de la universidad por una situación de “fraude escolar” y estuvo en la cárcel por un oscuro asunto de abuso sexual infantil. Eso no lo cuenta en su libro. Es cierto que sus obras no se publican en Cuba pero no porque estén prohibidas sino porque el propio Reinaldo Arenas dejó un testamento en el que expresaba su voluntad de que no pudieran publicarse.

¿Qué le parece la democracia española?

De España hemos aprendido muchas cosas a nivel académico, asociativo y comunitario. También en materia legislativa han avanzado de forma importante aunque no modificó los crímenes de odio. No quiero que se interprete como una crítica al Legislativo. Al contrario. Siempre elogiaré a los países, como España, que han dado saltos importantes en defensa de los derechos sociales y, en concreto, de un colectivo tan golpeado como el LGBTI. Pero no basta con las leyes. Hay que trabajar en un plano más amplio, en todo el sistema jurídico, en componentes fundamentales como el educativo y el comunicacional, si se quiere avanzar en la igualdad. Es la única manera de lograr que la acción sea colectiva y permanente.

La homosexualidad sigue siendo castigada con la pena de muerte en nueve países y con la cárcel en otros 24. ¿Cuál es la situación en América Latina?

Hay países que han avanzado mucho en propuestas legislativas pero a nivel político no han logrado revertir la situación. México es un claro ejemplo, especialmente el DF. Sin embargo, es, junto a Brasil, el país latinoamericano con mayor tasa de crímenes homofóbicos y transfóbicos.

¿Y qué opinión tiene de Rusia?

Es un país muy atrasado en esta materia. El escándalo de Chechenia –la existencia de un campo de concentración para gais publicada en un diario ruso– aún no he conseguido verificarlo. No tengo suficientes datos para decir si esa noticia es cierta o no pero cuando lo consiga me pronunciaré. Hay que tener en cuenta que Rusia vive hoy una coyuntura bastante delicada a nivel internacional y me llama la atención que esa información se haya difundido justo en este momento.

¿A qué se refiere?

A que vivimos un contexto de lucha por el control de los recursos naturales y Rusia, junto a Irán y China, está defendiendo a Siria de toda esa invasión de los EEUU y la OTAN, porque en este conflicto Europa es tan responsable como EEUU. En esta situación, casi de tercera guerra mundial, mi pregunta es ¿por qué sale ahora lo de Chechenia y no salió antes? Necesito más información para pronunciarme sobre ese caso.

Han pasado ya cinco meses de la muerte de Fidel Castro, ¿cómo le recuerda?

Fidel era la estrategia. Una locomotora que miraba hacia adelante y, a veces, olvidaba hacerlo hacia los lados. Quería lograr la felicidad para los cubanos a toda velocidad, rápidamente, pero… Un día me dijo mi papá: “Si logras convencer a Fidel de tus temas, él convence a todos los cubanos”. Era cierto porque tenía una habilidad enorme para ello pero enfermó y ya no tuve ocasión de trabajar con él. Era un hombre muy armonizador y una autoridad casi mística.

¿Cómo puede influir en las nuevas relaciones con EEUU la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca?

Prefiero no responder a esta cuestión porque lo desconozco.

¿Cuál es su opinión sobre el panorama internacional actual?

El mundo sigue peleando por el control de los recursos naturales con intereses geopolíticos para lograr esos objetivos expresados a través de la invasión de países, de bombardeos de pueblos enteros, de la mentira de los grandes medios de comunicación, de la manipulación. Es lo mismo que las fuerzas dominantes han hecho siempre. Es una de las fases del imperialismo. Los focos de tensión coinciden con aquellos lugares donde hay recursos naturales pero los gobiernos ponen esas riquezas al servicio del pueblo en lugar de servir a los intereses de los más ricos. En Venezuela, en Bolivia. Ocurrió en Libia, ahora en Siria. Se inventan historias para poder invadir países cuyo nivel de vida colectivo era superior a algunos países europeos. ¿Por qué la han tomado con Bashar al-Asad y no con otros reyes de la región? Las guerras se producen por intereses económicos pero siempre hay un grupo de personas irresponsables e ignorantes que se creen todas las mentiras que se cuentan y que forman parte de esa masa que no reacciona ante las injusticias que se están cometiendo.

¿Hacia dónde se dirige Cuba?

Tenemos toda una estrategia para un desarrollo político y económico destinado a generar las bases que aporten sostenibilidad al proyecto social y al socialismo. Queremos seguir profundizando en la conquista de la igualdad social. Así lo ha expresado el pueblo en todas las consultas populares realizadas. La estructura social, política y económica de la revolución ha sido construida por el pueblo cubano. Todos participamos en la crítica y en las soluciones. Se quiere avanzar en el desarrollo económico, se desea acabar con el bloqueo financiero y comercial de EEUU que además de ser un obstáculo al desarrollo del pueblo es una violación del derecho internacional, y lo que no queremos es perder las conquistas sociales logradas en todos estos años. Gracias a esa cohesión social hemos resistido el bloqueo de la mayor potencia del mundo durante 50 años y eso no lo vamos a perder.

La siguiente entrevista fue publicada por el autor Gorka Castillo en ctxt (Contexto y Acción)