Juan Carlos Borjas. Angola: Retratos de la guerra I.

Juan Carlos Borjas. Angola: Retratos de la guerra I.

El fotógrafo cubano Juan Carlos Borjas es el autor de centenares de estampas que documentan diversos, inesperados ángulos de la llamada «guerra de Angola», una contienda bélica del sur de África en que Cuba tomó parte protagónica entre 1975 y 1991.

¿Cómo llega a Angola? ¿Cuáles eran su misión y sus actividades allí?

Juan Carlos Borjas. Angola: Retratos de la guerra I.
Juan Carlos Borjas. Angola: Retratos de la guerra I.

Fui enviado como reportero militar para documentar con cámaras cinematográficas de 16 y 35 mm los acontecimientos de las tropas cubanas en sus movimientos por diferentes regiones de aquel país. En algunas ciudades hacía caminatas vestido de civil, sobre todo para hacer fotografías de los ambientes y de la gente. En la mayor «candonga» de Luanda me retuvieron una vez. Me querían quitar una Leica III F que me colgaba del cuello; me opuse fuertemente y al final le saqué la película que aún estaba sin exponer y la entregué. Aun así, querían la cámara, y ahí fue cuando saqué la pistola que tenía escondida en mi chaleco y les dije a aquella gente que si no me soltaban les iría mal. Enseguida apareció un oficial y nos dijo: «No, no, primo… no problema. Cubanos ser buenos; yo estudié en Camagüey». Y le respondí: «¿Sí? y por qué ustedes nos tratan tan mal… Me respondió: «No, es que aquí no se pueden hacer fotos». Le respondí: «Bien, pongan un cartel». Y nos fuimos juntos a tomar cervezas; intercambiamos mi reloj ruso digital por uno japonés con diseño de camuflaje que se adaptaba al uniforme que yo usaba. Ese fue el único lugar del que no tengo una foto.

¿Cuál había sido su experiencia profesional antes de partir hacia Angola?

En 1984 me gradué como licenciado en Artes Plásticas en la Escuela Superior de Arte de La Habana. Mientras estudiaba esa carrera realicé estudios autodidácticos de Fotografía. Desde los 8 años tenía una cámara que mi padre me compró. Al graduarme me incorporé a los Estudios Cinematográficos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y trabajé allí hasta su disolución en 1993. En ese periodo realicé varios trabajos documentales y varios ensayos en blanco y negro, y otros a color (fotografía manipulada); uno de los más importantes fue la serie Mutaciones, y otros, La guerra del tiempo y Soledades, en blanco y negro. Mi trabajo estatal consistía en realizar documentales de corte «patriótico-militar», y además trabajé en algunas series televisivas. La última, por cierto, se titulaba Cabinda, y por ironía del destino me enviaron a África al terminar su rodaje. Luego tuve la suerte de conocer Cabinda de verdad; solo fue un viaje de visita.

Juan Carlos Borjas. Angola: Retratos de la guerra I.

Más allá de este exhaustivo testimonio gráfico, ¿cuál es, a la distancia, su impresión general de aquel conflicto y de la participación cubana en el mismo?

A cualquier ser humano amante de la paz le causaría horror un conflicto bélico de tal magnitud; las guerras son el resultado de la crisis final del no entendimiento entre personas, pueblos y países.

Este fue uno de los conflictos más largos de África, y uno de los más grandes, tanto en número de efectivos como de carros de combate, artillería autopropulsada y vehículos blindados y aviones empleados por ambos bandos[1]. Se defendían muchos intereses, raciales, geográficos y económicos. Angola estaba destruida por tantos años de crisis[2]. Las tropas sudafricanas no combatieron específicamente junto a la UNITA, sino que fueron un apoyo para estos insurgentes dentro de Angola. Cuba brindó la ayuda que el gobierno angolano le solicitó, y junto al ejército desgastado de Angola y la SWAPO (guerrilleros de Namibia), lucha contra la UNITA y los muy bien armados invasores sudafricanos. La guerra concluyó con la independencia de Namibia y el retiro de las fuerzas sudafricanas y cubanas[3]. Un periodo de paz surgió entre las naciones del sur de África. Contribuyó al fin del apartheid en Sudáfrica, que salió del aislamiento internacional.

Juan Carlos Borjas. Angola: Retratos de la guerra I.

El relato global u oficial de los grandes acontecimientos tiene con frecuencia traducciones o correlatos imprevisibles a nivel personal, íntimo. Usted, ¿qué historias narraría en primera persona?

Cuba demostró el gran entrenamiento de los combatientes que allí se enfrentaron a un ejército superior tecnológicamente. Soldados cubanos muy jóvenes. Pero muchos de los angolanos eran casi niños que luchaban y morían por su país. Un cantante muy popular en Angola, Francisco Tchipa, hizo una canción dedicada a esos jóvenes que reclutaban para la lucha y luego no regresaban. Yo escuchaba la canción de la guerra por la radio. En un gran Festival de Cultura en Luanda conocí al autor personalmente; siempre que recuerdo ese tema se me erizan los pelos. Era extremadamente triste.

La moral de los combatientes cubanos allí estuvo muy alta, por eso en muchas partes del territorio angolano existen monumentos en homenaje a la victoria que los cubanos ayudaron a conquistar.  Algún miembro del ejército sudafricano escribió sobre un muro de la exclusa de Calueque (donde ellos se encontraban en una misión de penetración hacia la zona suroeste del país): «Los Mig 23 nos rompieron el corazón»; lo escribieron en africanner. Un tiempo después nos veíamos frente a frente. Muy impresionados los reporteros sudafricanos por las cámaras de cine que yo usaba y por mis inseparables Leicas de 35 mm, sobre las cuales llovían reproches, pero que deseaban comprar. Siempre me rehusé a venderlas, y terminamos intercambiando los grados y los uniformes, intercambiando opiniones sobre nuestros países, mientras los altos jefes discutían a puertas cerradas asuntos sobre la finalización de la contienda. Con aquellas cámaras realicé la mayoría de las fotos que he mostrado.

El país…

  • Juan Carlos Borjas. Angola: Retratos de la guerra I. (Hombre de la etnia Himba. Ruacana, Namibia, 1988).

Lo que más me impactó en aquellas tierras fue la extrema humildad y la pobreza en que vivían tantos seres humanos; cómo enfrentaban los obstáculos: calor extremo, falta de agua, las grandes distancias que atravesaban para llegar hasta los bienes mínimos necesarios para sobrevivir, carencia casi absoluta de viviendas óptimas para protegerse del agresivo medio ambiente, y de servicios médicos. También me impactó superlativamente la belleza de los paisajes. Y las construcciones ingenieras hechas por los portugueses: la loma de la Leva, que comunica la gran meseta de Huila con el Desierto de Moçamedes; la súper carretera Panafricana y la arquitectura moderna de algunas ciudades, en especial de Lubango y de Luanda.

(…)

La gente del campo vivía de la agricultura y el trueque; cambiaban una vaca por un saco de azúcar, por ejemplo. Conocí pequeños poblados que tenían negocios manufacturados, como la artesanía y ciertos alimentos derivados del maíz, la yuca y el pescado. En las ciudades que tenían puertos o aeropuertos existían las famosas candongas: Roque Santeiro, en Luanda, era posiblemente la mayor de todas; en esos lugares se vendía cualquier tipo de productos e igualmente podías cambiar lo que llevabas. En las ciudades conocí excelentes artistas, periodistas, pilotos, fotógrafos comerciales y militares, choferes, maestros que habían estudiado en Cuba, y todos vivían de su profesión. Esto marcaba una diferencia entre vivir en el campo o en la ciudad. 

(…)

  • Juan Carlos Borjas. Angola: Retratos de la guerra I. (Sabana arbolada. Namibia, 1988).

La naturaleza allí se expresa en todas las magnitudes. Las grandes sabanas, los grandes desiertos, los grandes ríos y las cataratas en zonas montañosas, la exótica flora, los bosques de maderas preciosas, la fauna salvaje, los yacimientos petroleros, la costa atlántica con sus comunidades pesqueras, sus bellas playas y los puertos de Lobito y Luanda… Contemplar todo aquello significaba un deleite visual y aprehensivo cuya traducción eran mis fotografías, o los bocetos que hacía y coloreaba debajo de un baobab, con extremo calor, o en las noches bien frías, tomando algo caliente y escuchando canciones de Tracy Chapman. (Continuará…)

(Fotos y testimonio cortesía de Juan Carlos Borjas Batista).


[1] De un lado el gubernamental MPLA, con sus aliados de Cuba y la SWAPO (que buscaba independizar Namibia), y de otro, organizaciones como la UNITA, FNLA junto a fuerzas de países como Zaire, Sudáfrica y tropas mercenarias occidentales. Los primeros, con apoyo logístico y asesoría de la URSS (hasta su desaparición); los segundos, de Estados Unidos. (Nota del editor).

[2] Previo a la Guerra Civil de Angola (1975-2002), el país vivió propiamente una guerra de independencia, entre 1961 y 1974. (Nota del editor).

[3] El conflicto civil continuaría en una nueva fase al ser desconocidos los resultados electorales de 1992 por Jonas Savimbi y sus seguidores. (Nota del editor).