Pelotero cubanos cubano menor de edad

Niño cubano practica béisbol / Foto: Panamerican World

Entre enero y abril de 2019 menos de 20 beisbolistas cubanos emigraron de la isla. Otros muchos, esperanzados en saborear las mieles del nuevo acuerdo entre la Federación Cubana de Béisbol (FCB) y Major League Baseball (MLB), decidieron esperar por su implementación y pusieron en stand by la opción de abandonar el país por sus propios medios. De ese modo, se ahorrarían además la selva amazónica de la República Dominicana: las demoras y el sálvese quien pueda de la agencia libre, todos los habituales problemas con inversionistas que piden comisiones arriba del 35 por ciento de los futuros contratos.

Cuando el 8 de abril pasado la administración de Donald Trump decidió cancelar el histórico pacto aludiendo que las ganancias de los contratos (25 por ciento para la FCB) terminarían en manos del gobierno de La Habana, pues los termómetros del éxodo volvieron a dispararse, tal como venía ocurriendo desde 2008.

Diversas fuentes a las que tuvo acceso El Estornudo han confirmado que las autoridades cubanas han impedido la salida del país de algunos talentos menores de edad.

Uno de ellos es Dyan Yamel Jorge Hernández, jugador de cuadro de 15 años, quien representó a Cuba en el pasado Campeonato Mundial Sub-15, celebrado en Panamá entre el 10 y el 19 de agosto de 2018. El habilidoso campocorto promedió en el torneo para .269, con dos dobles y tres impulsadas.

El 15 de mayo de 2019, Hernández intentó marcharse del país junto a su padre. Se encontraban en el Aeropuerto Internacional «Ignacio Agramonte» de Camagüey. El paracorto de 15 años conoció allí mismo que su salida no era posible. Estaba «regulado».

«Se le impidió salir del país. Le dijeron que estaba bloqueado. Primero porque era interés del INDER (Instituto Nacional de Deportes y Recreación). Y luego esgrimieron que estaba bloqueado por la Seguridad del Estado», confirmó una persona cercana a la familia del jugador habanero.

Los padres de Hernández reclamaron ante las autoridades, pero ninguna puerta se ha abierto.

A otro prospecto habanero, Frank David González Cuellar, quien bateó .348 en el mismo torneo de Panamá, también se le negó abandonar el país legalmente. González Cuellar terminó en el cuarto puesto entre los mejores impulsadores del Mundial (10).

El lanzador derecho Eccel Willian Correa Viamonte (1-0, 2.10 PCL en 6.2 innings durante el Mundial en Panamá) también engrosa ese listado junto al tunero, de 17 años, Luis Antonio Pérez Hemminges.

Ahora bien, cabe preguntarse, ¿tiene algún sustento legal esta práctica que impide a menores de edad salir del país junto a sus padres?

Cuando a todas luces ya no existe ningún futuro para ellos dentro del sistema cada vez más deprimido y menos confiable del béisbol cubano, todos esos jóvenes prospectos buscan arribar a la República Dominicana para firmar un contrato profesional y luego batallar dentro de la complicada plataforma de Ligas Menores. El objetivo es pisar alguna vez un terreno de Grandes Ligas.

De los 20 integrantes del equipo Cuba campeón Sub-15 en Iwaki, Japón, 2016, al menos 13 salieron de la isla en un lapso de 18 meses. Entre los más conocidos están Víctor Mesa Jr., Franny Cobos y Malcom Núñez, quienes ahora pertenecen a organizaciones de MLB.

Parece ciertamente imposible diseñar un plan efectivo para detener tal éxodo cuando compites contra muchos miles y, en ocasiones, millones de dólares. Y cuando compites además contra la intrínseca inoperancia de un béisbol nacional sin brújula.

La evidencia resulta abrumadora. A la vuelta de un lustro, 11 de 20 peloteros han emigrado junto a sus padres, tras salir campeones del Mundo en Sinaloa, México, 2014. Algunos de ellos firmaron contratos millonarios: Adrián Morejón, con los Padres de San Diego, o Lázaro Armenteros, con los Atléticos de Oakland.

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Los bloqueos a estas salidas del país no son cosa de 2019. Desde hace tiempo se intenta evitar el éxodo legal de peloteros que son interés nacional. «En enero (2017) intenté salir legal del país con mi pasaporte y mi visa, pero las autoridades me negaron la salida», declaró el antesalista espirituano Luis Dariel Serrano en entrevista que le realizara meses después.

«Me trataron como si fuera un mafioso», dijo.

Serrano logró salir del país en 2018 y ahora se encuentra en Quisqueya.

La apertura migratoria puesta en marcha desde 2013 por el ex-presidente Raúl Castro favoreció la salida de más de un centenar de peloteros. Algunos eran de interés nacional; otros no. Esto ha culminado el proceso de desmembramiento de la liga cubana. En los últimos años la Serie Nacional se ha hecho más vieja debido a una hemorragia de prospectos que ha elevado notablemente los promedios de edad en cada uno de los equipos provinciales.

De hecho, el promedio de edad de los jugadores emigrantes bajó de 22 años, en 2016, a 18 años, en 2018, según una investigación propia que será publicada próximamente en un libro sobre el éxodo del béisbol cubano.

A veces, sin embargo, aunque tuvieras un pasaje y una visa pagada por algún inversionista en Santo Domingo, podías llegar al aeropuerto y encontrarte con que estabas bajo regulación migratoria.

Algunos sí han llegado recientemente a la República Dominicana (en los corrillos de inversionistas y prospectos se habla de «pagos por desbloqueo»). Entre quienes han podido salir están, por ejemplo, los lanzadores Brander Guevara (derecho) y Osiel Veranes (zurdo), así como el cátcher Edgar Yoel Quero. Otros, como Dyan Yamel Hernández, continúan ahora mismo varados en Cuba.

¿Qué sucede aquí entonces? ¿Por qué unos sí y otros no? Esa es una buena pregunta para los ejecutivos cubanos que se niegan a dar conferencias de prensa abiertas. El Estornudo intentó obtener declaraciones al respecto de representantes del INDER y la Federación, pero los «canales establecidos» (redes sociales y emails de contactos, así como los del semanario Jit del INDER) permanecieron en silencio. En particular, Rudens Tembrás, director de Jit y jefe de prensa oficioso del INDER, prefirió no contestar a una comunicación directa de nuestra parte.

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Hasta tanto no cambie su situación lo cierto es que Dyan Yamel Hernández ha renunciado, en la práctica, a su carrera de atleta puesto que, desde el 20 de mayo último, solicitó su baja del béisbol y de todo el sistema deportivo cubano.

Pero, ¿es legal entonces frenar la salida de un muchacho de 15 años que ya no pertenece formalmente a ninguna estructura oficial? ¿No debería tener derecho a viajar fuera de la isla, o bien a emigrar definitivamente, como un ciudadano libre?

«Unos dicen que es interés de la Comisión Nacional de Béisbol, otros que está bloqueado por la Seguridad del Estado», insiste desde la capital cubana una fuente familiarizada con el caso del prospecto.

Sucesos conocidos recientemente —entre escandalosos y ridículos— sazonan la situación y no resultan para nada esperanzadores: 300 bates supuestamente entregados a la provincia de Santiago de Cuba nunca llegaron a manos de los jugadores; padres de jóvenes en categorías inferiores deben comprar los trajes por la «izquierda» para que los muchachos participen en torneos oficiales; el comisionado nacional de béisbol y ex lanzador de los equipos nacionales, Yovani Aragón, fue sustituido la pasada semana por un ex primer secretario del Partido Comunista en el municipio especial Isla la Juventud, alguien a priori sin mayor experiencia en el mundo del deporte, pero que, eso sí, probablemente aportará su know how en materia de control y regulaciones.

El padre de un atleta de la oriental provincia de Santiago de Cuba dijo a El Estornudo —bajo condición de anonimato— que autoridades deportivas han anunciado la implementación de un mecanismo para bloquear de antemano la salida de atletas entre 12 y 13 años que matriculen a las Escuelas de Iniciación Deportiva (EIDE). Otros padres en la isla aseguran también haber oído hablar acerca de estos planes. Se trataría de un documento cuya firma comprometería a progenitores y talentos a permanecer en la isla, aunque estaría por confirmar oficialmente tanto la existencia del propio instrumento como, luego, su fuerza vinculante y su período de validez.

La FCB y el INDER —incluida su publicación Jit— tampoco contestaron a nuestras interrogantes relativas a la hoja de ruta restrictiva para los más jóvenes talentos del béisbol cubano.