Omar Everleny / Foto: Cortesía del entrevistado

Omar Everleny / Foto: Cortesía del entrevistado

El pasado 16 de julio, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció en el programa televisivo Mesa Redonda una serie de medidas con el objetivo dinamizar la economía nacional, sumida en una severa crisis desde hace varios años.

Acerca de tales disposiciones, y también tomándolas como excusa, conversamos con el Doctor en Ciencias Económicas Omar Everleny Pérez Villanueva, quien conoce los intríngulis de la economía cubana.

De hecho, Everleny fue uno de los economistas consultados por el expresidente Raúl Castro y el exministro Marino Murillo durante el proceso de implementación de los llamados «Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución», trazados en 2011 durante el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, un programa reformista sobre el que se ha mostrado crítico en numerosas ocasiones.

Everleny ha impartido conferencias en prestigiosas universidades como Harvard y Columbia en Estados Unidos, la Sorbona en París, y el IDE-JETRO en Japón. En la isla, se desempeñó además como Director del Centro de Estudios de la Economía Cubana, institución de la que fue expulsado semanas después de la visita de Barack Obama a La Habana, presumiblemente por haber mantenido contactos con economistas extranjeros y por sus cuestionamientos al proceso de reformas en curso.

Actualmente trabaja en el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo, ubicado en Cárdenas, provincia de Matanzas.

¿Cuánto hay de la llamada «coyuntura» y cuánto de la pandemia del coronavirus en la crisis económica que vive Cuba?

La economía cubana estaba atravesando a mediados de 2019 una crisis profunda, cuyo efecto palpable era la escasez de gasolina, por un lado, y por otro la falta de algunos alimentos como pollo, salchichas, aseo y detergente. La evidencia fundamental eran las enormes colas.

¿Por qué sucedió esto? Primero, por el arreciamiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, y también contra Venezuela, donde Cuba adquiría el combustible. Además, internamente, se mantenían desequilibrios estructurales, como la disminución de las exportaciones de bienes y servicios, los pagos de deuda externa asociados a de los procesos de renegociación de las deudas, entre otros factores, que hicieron que el Plan del 2020 se aprobase con un recorte drástico de las importaciones de bienes.

A esa tensa situación económica se sumaron los efectos de la pandemia. La primera afectación recayó sobre una variable fundamental para la economía cubana, el turismo internacional, el cual ha sido prácticamente nulo hasta el día de hoy. A eso hay que añadir la paralización de una buena parte de las actividades que ejercía el sector privado, lo que ha provocado menos oferta de determinados productos. También se afectaron actividades industriales por falta de materias primas, entre otros aspectos.

Es decir, Cuba llegó a la crisis de la pandemia ya en medio una crisis.

La Habana, Cuba / Foto: El Estornudo
La Habana, Cuba / Foto: El Estornudo

¿Cuáles son las principales consecuencias negativas del bloqueo de los Estados Unidos para la economía cubana y cuáles las del bloqueo interno? ¿Dónde termina uno y comienza el otro?

No hay dudas de que el bloqueo de Estados Unidos afecta a Cuba en casi todas las actividades: por una parte, dificulta la obtención de créditos internacionales, ya que Cuba no pertenece a ninguna institución financiera multilateral, por lo que no consigue préstamos, aunque sí tiene deudas con otros países.

El bloqueo provoca también que se encarezcan las importaciones y se presione a los bancos para que no tengan relaciones con entidades cubanas. Es larga la lista de afectaciones.

Pero una vez que los recursos atraviesan el malecón, los problemas que se presentan son internos. Entonces no se justifica que se produzca con mala calidad, que la planificación no funcione, que los cuadros sean más administradores de los recursos que se les da que gerentes de esos recursos. Los problemas de incentivos siempre lastran los resultados económicos. Que [el Grupo Empresarial de] Acopio no le recoja al campesino los productos en tiempo, y a la vez se demore en pagarle al campesino, son dificultades internas del modelo económico. Que cuando un empresario extranjero decida invertir en Cuba, a riesgo de una sanción de Estados Unidos, las autoridades cubanas demoren la aprobación de su negocio, es un bloqueo interno también.

De las medidas anunciadas recientemente, ¿qué aspectos considera avances y cuáles deficiencias?

Creo que desde el punto de vista de un economista las medidas anunciadas son muy positivas. Aunque solo se ha implementado la eliminación del gravamen del 10 por ciento a los depósitos en dólares y la habilitación de 72 tiendas que venden alimentos, aseo y algunos elementos de ferretería. El anuncio de la creación de mercados mayoristas marca un camino que desde hace muchos años han recomendado diversos estudios, publicaciones y eventos académicos.

Entre las demás medidas creo que debe priorizarse la aprobación de las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES). Y, junto a ello, la apertura de todos los oficios que pueda ejecutar un cubano de forma privada, con la excepción de alguna actividad que el Estado socialista considere nociva para el modelo, o actividades que no desearía desarrollar fuera de los límites del propio Estado, como serían la Salud, la Educación, la Defensa.

Aunque habría que ver si es una deficiencia o no, creo que la demora en la ejecución de las medidas propuestas conspira contra los resultados que deben aportar a mediano plazo. Además, no es la primera vez que se anuncian medidas y luego, a la hora de su implementación, se observan reticencias en su desarrollo.

Y algo que no se puede olvidar —porque está aprobado en los documentos del Partido y el Gobierno— es qué se entenderá como concentración de la riqueza, cuál va a ser el límite al que puedan aspirar los empresarios que tengan éxito en sus negocios.

Cola en Cuba / Foto: El Estornudo
Cola en Cuba / Foto: El Estornudo

¿Qué consecuencias económicas puede tener la venta de productos de primera necesidad en divisas? ¿Desde el punto de vista político y social qué impacto cree que tenga esa decisión?

Vender ciertos productos en moneda libremente convertible no es nada novedoso en la economía reciente de Cuba; basta retrotraernos al periodo 1993-2004.

Esta medida demuestra pragmatismo en el gobierno cubano, ya que pudo entender que en el país estaban circulando o atesorándose grandes cantidades de esas monedas, y que el Estado, debido a sus políticas cerradas, no estaba participando. Ahora bien, esas medidas también se toman porque la situación económica se estaba haciendo irresistible; es decir, estaba aumentando la escasez. Y, bueno, pueden ser criticadas estas posiciones… Pero se tomaron, que es lo esencial. 

Aunque ya se ha explicado, debo recordar que Cuba, que carecía de dólares para sus importaciones estatales, estaba propiciando que los privados nacionales se dedicaran a beneficiar a los privados de otros países a la vez que encarecían los productos para los cubanos de la isla. Es decir, salían a Panamá, compraban un electrodoméstico que el Estado no ofertaba, y lo revendían en Cuba al doble de su precio. Luego de intervenir el Estado en esas operaciones, los precios en Moneda Libremente Convertible (MLC) de esas mercancías han bajado en el país.

Nos hemos referido a MLC, pero una gran parte de los cubanos reciben su salario o sus ingresos en CUP [Peso Cubano], y está muy distante en el tiempo el momento en que esos ingresos les permitan adquirir algunos de esos equipos electrodomésticos. En esta ocasión habría que dividir esos salarios entre 25.

Es decir, las actuales medidas son beneficiosas para una parte de la población, pero no para todos, y estoy de acuerdo en que debe trabajarse para resolver esa situación. Una de las siguientes medidas debería ser aumentar los salarios en Cuba. Según mis cálculos más conservadores, para garantizar una vida plena, habría que pagar alrededor de ocho mil CUP mensuales. Porque la vida no solo es alimentación y aseo, hay que incorporar el ocio también.

Creo que el Estado debe entender que la sociedad presenta hoy fuertes elementos de desigualdad, y debe pensar no en tomar más medidas generales, sino focalizadas en aquellas personas que están en desventaja.

¿Vale la pena seguir hablando de la unificación monetaria, o ese tema se volverá a aparcar?

Mi opinión es que se está en un buen momento para eliminar el CUC de la circulación, al final ya una «C» sobra, como ha planteado recientemente el colega Julio Carranza, ya que el CUC no es convertible con nada. Y las tiendas, que no sean las de distribución racionada del Ministerio de Comercio Interior, deberían pasarlas a CUP, que al final será la moneda que se quedará y es en la que se pagan los salarios en Cuba.

No creo que en corto ni mediano plazo desaparezcan las tiendas en MLC recién creadas, ya que el país tiene que aumentar su producción interna para ser capaz de suplir los productos importados.

Lo que si será posible es que el país comience a implementar el proceso de unificación cambiaria hasta donde pueda; no debe mantenerse la tasa de cambio que utiliza la mayoría de las entidades jurídicas de un USD igual a un CUP, mientras la población lo hace a un CUC por 25 CUP. La experiencia acumulada me dice que debe empezarse por la empresa estatal o mixta.

Se ha generado controversia respecto a la construcción de hoteles en el país. ¿Cree usted que es un error invertir en el turismo?

Haber invertido en infraestructura hotelera no es un error. Creo que cuando se tomó esa decisión el ritmo de visitantes extranjeros crecía año por año, especialmente en zonas turísticas. Hubo momentos en que La Habana estuvo colapsada. También se cometieron errores: haber abandonado la reparación y modernización de la planta hotelera existente, como es el caso del Hotel Capri, que estuvo muchos años cerrado.

Lo que sí creo es que, dadas las tendencias, y los diferentes estudios recientes de la Organización Mundial de Turismo, que indican un retroceso en el número de viajeros internacionales para los próximos años, debería paralizarse la construcción de más hoteles, al menos en la capital. Esos recursos se están congelando ahí, y hay otras necesidades en el país y en la capital, como el estado pésimo de la vivienda en amplias zonas.

¿Es posible que tenga éxito una apertura económica hacia el sector privado sin una apertura política?

Yo creo que son dos cosas diferentes, aunque el desarrollo del sector privado en sí puede llevar después a la exigencia de determinadas concesiones políticas.

Hay experiencias que demuestran estos razonamientos, y me refiero a los casos de Vietnam y China, donde el sector privado representa más de la mitad de la economía actualmente.

El éxito del sector privado dependerá de si es realmente una prioridad dentro de las medidas económicas que se han anunciado: si se van a crear los mercados mayoristas; si se hará viable la importación de insumos para los privados; si se les permitirá contratar libremente trabajadores, y si los impuestos serán de acuerdo con su despegue económico. Que se apruebe una verdadera Ley de Empresas, donde estén legisladas sus prerrogativas, y no que después un Decreto-Ley pueda impedirles cualquier desarrollo.

Es decir, el éxito de ese sector dependerá de la voluntad política, que debe contribuir a que Cuba salga de su estancamiento económico. Prácticamente no se ha crecido en términos económicos durante los últimos años.

Tienda en Cuba / Foto: El Estornudo
Tienda en Cuba / Foto: El Estornudo

¿Usted ve una salida a la crisis económica que sufre Cuba actualmente?

Yo sí creo que es posible salir de la crisis, ya que recursos humanos existen. La demanda en general está insatisfecha; por ende, es un proceso que debe impulsar la oferta. Y esto se puede lograr si se potencian las fuerzas productivas y en particular el sector privado, que puede contribuir más en estos momentos.

El Estado es la fuerza mayoritaria, pero debe concentrarse en las actividades fundamentales de la nación; no en todo, como hace hoy. La gastronomía y determinados servicios, entre otras actividades, no pueden ser estatales. La comercialización agrícola no puede estar en manos de un monopolio. Debe eliminarse el monopolio estatal del comercio exterior, y así en muchas otras actividades.

Es decir, sí se puede salir de la crisis, pero para eso deben cambiar casi totalmente las reglas que rigen el quehacer económico del país; especialmente, el verticalismo en la toma de las decisiones y la hiperplanificación.

Como dicen algunos colegas, no se le puede tener miedo al mercado, aunque haya que regular su funcionamiento. Solo así se podría salir de la crisis.

Si el Presidente de Cuba le preguntara qué medidas debería tomar para mejorar la economía y desarrollar el país, ¿cuáles serían sus propuestas?

Te contestaré retomando las propuestas que relacioné para la agencia IPS en agosto de 2019:

-Ampliar la lista de los oficios aprobados para ejercer por cuenta propia, o definir una lista de actividades que no se podrían ejercer privadamente, y dejar a la iniciativa de la población las actividades que quiera ejercer por su cuenta.

-Crear mercados de insumos mayoristas con empresas extranjeras o firmas comerciales extranjeras para todas las formas de propiedad, incluyendo el Estado. Eso evitaría la salida de divisas extranjeras para comprar insumos en el exterior.

-Quitarle el gravamen estatal al dólar de Estados Unidos; que en la cotización CUC (moneda divisa de circulación nacional) y USD (dólares estadounidenses) estén a la par, lo que motivaría que parte de las remesas que recibe la población se cambie en CADECA [Casas de Cambio], o en bancos, etc.

-Estimular los depósitos en USD en los bancos, a través de un estímulo en las tasas de interés bancarias.

-Crear zonas económicas especiales para compras de ciudadanos cubanos en el territorio nacional, con tasas de ganancias aceptables, por ejemplo, un 50 por ciento sobre el costo de la mercancía adquirida, no un 240 o 300 por ciento. Eso permitiría una mayor rotación del dinero. Como el país carece de divisas, ese mercado funcionaría en dólares de Estados Unidos. Pero el Estado gana, no pierde, y la población mejora su poder adquisitivo después de recibir aumentos de salarios. No se entiende cómo otros países ganan con la situación económica interna cubana y las autoridades se dedican solo a controlar, en vez de ser proactivos.

-La Ley de Empresas, la Ley de Cooperativas son leyes necesarias para la legitimación de todas las formas de propiedad. Se desconoce si se está pensando con fechas concretas o han sido solo anuncios.

-¿Qué se necesita para la implementación de las micro, pequeñas y medianas empresas, si son posibles, ya que están refrendadas en los documentos que regirán la vida económica de Cuba a futuro? ¿Cuál es la demora o el temor?

-Sería atractivo aprobar empresas exportadoras o importadoras que permitan que las formas no estatales canalicen sus insumos o sus ventas a través de las mismas. Y en consecuencia permitir que las mayores empresas estatales salgan a comprar al exterior los bienes y productos que necesitan. Es decir, suavizar el monopolio estatal del comercio exterior (pocas empresas), que solo debe ser válido para las compras masivas del Estado cubano: alimentos y energéticos, entre otros.

-Los empresarios extranjeros verían con muy buenos ojos la eliminación de la agencia empleadora para las entidades extranjeras. Es decir, permitir la contratación directa y cobrar los impuestos a los salarios que devengan los trabajadores que sean contratados. Esa es una de las primeras preocupaciones para los inversionistas extranjeros en el país.

-Propondría mayor proactividad en la búsqueda de capitales externos provenientes de individuos o familias cubanas que residen en el exterior. No basta con una ley, y eso lo saben las autoridades cubanas. Tal como se hacen exposiciones para anunciar las carteras de oportunidades de inversión a entidades foráneas, se podría emprender acciones a través de la oficina de Cubanos Residentes en el Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Y ahora tengo el placer de comentarte que se ha anunciado la implementación de muchas de estas propuestas para los próximos meses. Potenciar el sector privado es una de ellas. Ahí están las reservas de producción necesarias para impulsar la economía: trabajar en la unificación cambiaria y monetaria; mercados mayoristas ya aprobados; la posibilidad de importar y exportar por todas las formas de propiedad; implementar las cooperativas de segundo grado, especialmente para la comercialización. Igualmente, asumir un papel más activo con las remesas y con los emigrados; vender bonos de deuda pública a tasas atractivas para el tenedor de bonos; hacer swap de deudas contra activos, o terrenos, como en el Mariel, entre otras. Solo poniendo en vigor algunas de ellas, ya se avanzaría hacia el desarrollo a que se aspira.