Oriente López / Foto: Javier Ruibal

Oriente López / Foto: Javier Ruibal

Oriente López nació en 1962 en La Habana, donde se formó como flautista, pianista, compositor, arreglista, director y productor musical. Su madre fue también pianista y profesora de música.

Tras debutar a los 12 años, Oriente López ingresó en 1983 al conjunto Afrocuba —fundado en 1977—, del cual sería director musical por siete años. Pronto Afrocuba empezó una colaboración, que se extendió durante un lustro, con el cantautor Silvio Rodríguez.

A lo largo de su carrera, el músico habanero ha obtenido diversas distinciones, entre ellas dos premios Grammy. Sobre su música, L. Santiago Méndez Alpízar ha dicho: «Si realizáramos una drástica selección de músicos cubanos para una actuación de formato reducido, dentro del periodo que va de 1959 a la fecha, Oriente López seguramente sería uno de los imprescindibles».

Me comuniqué con Oriente a través de mensajes de texto y, tras una conversación telefónica, accedió a responder mis preguntas por correo electrónico.

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Oriente López niño / Foto: Cortesía del entrevistado

Oriente López niño / Foto: Cortesía del entrevistado

MAC: Estudiaste en el conservatorio Amadeo Roldán, en la Escuela Nacional de Arte (ENA) y en el Instituto Superior de Arte (ISA). ¿Había un estilo de vestir que identificara a los estudiantes de música en esas instituciones? ¿Dónde obtenías la ropa que te ponías?

OL: En Amadeo Roldán vestíamos uniforme: pantalón azul, camisa blanca y pañoleta blanca y azul (creo). Cuando empecé en la ENA, donde también teníamos uniforme, este era de color entre kaki y beige. Luego cambiaron el uniforme, que pasó a ser pantalón de color mostaza y camisa de rallas con pañoleta roja. En el ISA no se usaba uniforme cuando yo estudié allí.

Yo fui de los cubanos afortunados que tuvieron «una tía en el extranjero». Ella encontró la manera de enviarnos maletas y paquetes llenos de ropa, zapatos y otras cosas con gente que iba a Cuba de visita. Por esos tiempos, el cambio estaba a «tres tías combatientes internacionalistas» por «tía en el extranjero».

Era «ropa de afuera». Todo de muy buena calidad y actualizado en moda internacional. Así era mi tía. Casi siempre eran confecciones de Italia, Brasil, Portugal, Estados Unidos. Gracias a ella no nos faltó nada a ninguno de los miembros de mi familia.

 ¿Y esa ropa te distinguía de los demás estudiantes del ISA, o más o menos todos se las arreglaban para conseguirse su «tía en el extranjero»?

No creo. Después del Mariel, a principios de los años ochenta vino una avalancha de artículos de vestir, principalmente desde Miami, y fue entonces más fácil conseguir más o menos buena ropa. Claro, a precios astronómicos, pero al menos la gente que quería se compraba estos artículos, de acuerdo con lo que le alcanzaba para gastar. En los ochenta estaban también los técnicos rusos y diplomáticos socialistas vendiendo ropa de mejor calidad underground [en el mercado negro].

¿Estabas satisfecho entonces con la ropa que usabas, o hubieras querido vestirte de otra manera?

Sí. Siempre tuve buena ropa y zapatos, de diseño modernos y buena calidad. En esos años de miseria socialista, por fuerza del destino esto fue lo que llegó a mis manos. Haber querido algo más, o diferente, creo que hubiese sido una malcriadez.

Oriente López / Foto: Javier Ruibal

Oriente López / Foto: Javier Ruibal

 ¿Los músicos también recibían clases de vestuario escenográfico como parte del entrenamiento que recibían en las instituciones académicas cubanas?

Durante los años que estudié en esas instituciones nunca tuve asignaturas relacionadas con el vestuario escenográfico.

¿Recuerdas con qué ropa te presentaste por primera vez en un escenario o en la televisión?

No recuerdo. Lo más probable es que haya sido ropa extranjera que recibí de regalo, porque indiscutiblemente era más linda y moderna en diseño y de mejor calidad que la que se obtenía regularmente en las tiendas cubanas por esos días.

¿Alguna vez fuiste censurado o, digamos, advertido sobre la manera en que debías vestirte para presentarte en televisión?

Nunca fui censurado. Considero que siempre me vestí elegante y a tono con la ocasión. Con algunas orquestas de música popular me tocó tener que vestirme para shows y TV con esos juegos de pantalón y chaqueta safari o con guayaberas, que se pusieron de moda. Era ropa muy caliente e incómoda.

¿Y fea? ¿También te parecía fea? ¿Te la ponías entonces por necesidad, o te daba lo mismo?

Sí. En general era bastante fea. Los modelos eran muy tradicionales, pero también había mal gusto en los diseños de las telas, que casi siempre eran muy calientes para el clima de allá.

En los años setenta yo tocaba con la orquesta de Pacho Alonso, la cual estaba establecida desde hacía muchos años, y para actuar usaban algunos de sus varios uniformes. Con ellos me tocó vestirme con varios trajes y guayaberas. Gracias a que Pacho estaba asociado a la Industria Ligera, institución que administraba las empresas textiles en esos tiempos, tuvimos trajes y modelos más refinados. Su orquesta fue una de las que mejor vestía.

¿Había diferencias en la manera en que Oriente López se vestía para salir a escena y su ropa de a diario?

No. Simplemente me vestía con lo que tenía, que era, como dije antes, de bastante buena calidad y estilo.

Llama la atención, con relación a Afrocuba, el estilo casual, bastante occidental, de sus músicos, casi todos jóvenes. Este estilo contrasta, sobre todo, con el nombre del grupo, que apela a las raíces africanas de la cultura cubana. Afrocuba, a diferencia de grupos como Irakere, Mezcla, La Original de Manzanillo, por solo mencionar algunos, no optó —hasta donde sé— por un estilo de vestir con elementos folklóricos. ¿Fue esa una decisión consciente de los miembros del equipo?

La banda Afrocuba tuvo varias mutaciones. En sus inicios, a mediados de los años setenta, reflejaba más en su música aspectos folklóricos africanos, combinados con jazz progresivo. No sé bien quién propuso el nombre de la banda, pero no creo que hubiese intención de vestirse africano basada en el nombre. Ni soñar con la posibilidad de un vestuario para la recién formada banda Afrocuba. No recuerdo cómo se vestían, pero en esa época era difícil conseguir hasta un alfiler. Me imagino que se vestían con lo que encontraran menos feo.

¿Cómo definirías el estilo de Afrocuba?

En los años en que fui miembro de la banda, no tuvimos vestuario o uniforme. Nos vestíamos con lo mejorcito que cada quien tenía, tratando de que fuera de actualidad, según los estándares de la moda occidental.

Oriente López / Foto: Javier Ruibal

Oriente López / Foto: Javier Ruibal

¿Cómo decidían con qué vestuario posarían para la(s) foto(s) de cubierta de los discos que grabaste con Afrocuba —pienso, por ejemplo, en Eclipse de sol?

La foto del álbum Eclipse de sol fue tomada improvisadamente en un ensayo. Estamos vestidos con lo que traíamos puesto ese día.

Hablando de carátulas de discos, la del disco homónimo, Afrocuba, es realmente icónica en cuanto a identidad sartorial (también lo es la del disco Dile que vuelvo). ¿Cómo surgió la idea de utilizar elementos de la cultura material para comunicar las claves afrocubanas de la música —un sombrero de guano, un chal rojo, un collar de semillas rojas y blancas, un tambor—, y qué otros significados buscaban comunicar con esos elementos?

Esos dos álbumes fueron producidos por la EGREM. Los músicos, la mayoría de las veces, no participaban en decisiones, más allá de grabar. Me imagino que, en búsqueda de elementos de identidad, hubo tendencia a realzar valores culturales ancestrales hispanos y africanos en las carátulas de los discos. Pienso que los productores y editores musicales —que eran los responsables en contactar/contratar a los diseñadores que hacían las carátulas para esta empresa— preferían, a partir de un concepto de mercado, utilizar estas alegorías como descripción visual.

¿Cuándo fue la primera vez que viajaste al extranjero?

1983.

¿Qué impacto tuvieron las giras internacionales en tu manera de vestir, tanto cotidiana como artística?

Ninguno. No necesitaba comprar nada. Tuve de todo, y de muy buena calidad, desde antes de salir de Cuba.

¿Antes de salir de gira, tuviste alguna vez acceso a las llamadas tiendas de habilitación, donde los cubanos que viajaban al extranjero por motivos de trabajo podían adquirir ciertas prendas de ropa?

Cuando fui a Alemania, en pleno invierno, me dieron la posibilidad de rentar un «paltó», un abrigo grueso como yo no había visto nunca, y un gorro ruso con orejeras. Me parecía a Leonid Brezhnev.

¿Cambió la manera de vestir de Afrocuba a raíz de la colaboración con Silvio Rodríguez? ¿Alguna vez Silvio Rodríguez les pidió que se vistieran de cierta manera para salir a escena con él?

No cambió la forma de vestirnos.

¿Qué fue lo más loco o excéntrico que te pusiste para una actuación?

Nada loco ni excéntrico. Siempre fui conservador con relación a la ropa.

En una entrevista que te hizo L. Santiago Méndez Alpízar para Diario de Cuba, dijiste: «Después del 59’ el acceso y contacto con el exterior se restringió, incluyendo a los países aliados del extinto bloque comunista». ¿Cómo crees que influyó ese aislamiento en tu manera de vestir como músico?

No creo que haya influido. En el mundillo de personas alrededor de mis actividades no hubo tanto énfasis en cómo te vestías, ni se estuvo tan inclinado a la cultura popular y a la moda. Para muchos de los que nacieron antes de 1959, quizás el aislamiento significó un trauma, viendo más tarde la depauperación de la nación. Pero cuando yo nací ya había pobreza material en Cuba, y a pesar de ello no me tocó tan duro. Tuve la suerte de tener una tía generosa que proveyó lo necesario.

En esa misma entrevista dijiste, sobre al acercamiento diplomático entre Estados Unidos y Cuba durante la administración de Barak Obama, que «será bueno para los cubanos que viven allá principalmente. Podrán recuperar lo anulado, conocer e introducir lo más nuevo, y disfrutar de todos los avances de la vida moderna». ¿Cómo cambió tu manera de vestir cuando te instalaste en Estados Unidos en 1993?

Estados Unidos es muy grande. En Miami, donde viven muchos cubanos, hay muchísimo calor. En Nueva York hay frío. Por el frío, acá se usan más los colores oscuros. Son tantos los meses en que uno está abrigado que cuando llega el verano en lo único que pienso es en quitarme todos los trapos posibles y andar desnudo para disfrutar del calor.

¿Cuando vivías en Cuba, alguna vez quisiste o te propusiste imitar el estilo de vestir de otro músico?

Cuando Joe Zawinul se presentó con Weather Report en el teatro Carlos Marx, llevaba un gorrito con POM de invierno. Tengo fotos por ahí, en algún rincón, de un concierto del primer grupo Proyecto en el Festival Jazz Plaza de La Habana, que como siempre se celebraba en enero, y había bastante frío. Me vestí con pantalón y camisa blancos, me puse un chaleco muy elegante, tejido con lana italiana de varios tonos de azul, y un gorrito con POM como el de Joe, igualito a los que usa la gente de Miami cuando viene a Nueva York. No recuerdo el frío habanero, pero me da gracia cuando veo la foto. Haciéndome el yuma.

Oriente López con Grupo Proyecto en Festival Jazz Plaza, 1980s / Foto: Javier Ruibal

Oriente López con Grupo Proyecto en Festival Jazz Plaza, 1980s / Foto: Cortesía del entrevistado.

¿Cuál es el estilo de Oriente López?

Acorde a las circunstancias.