Rigoberto Oquendo.

Rigoberto Oquendo es el último descendiente de una estirpe que emigró a La Habana en pos de un futuro menos despiadado. Venían de Unión de Reyes, Matanzas, comarca de ingenios, cañaverales y sol a plomo. Hacia los años 30 del siglo pasado, la familia se asentó en Habana campo, pero algún tiempo después sus miembros llegaron como empleados domésticos hasta el lujoso barrio de Miramar.

Buscaron un alquiler cercano. En un distrito blanco y elitista como aquel, no se aceptaban vecinos negros a menos que presentaran una muy buena recomendación, explica Oquendo. Así que una de las señoras para las que trabajaban los respaldó a cambio de votos electorales para su esposo. Las mujeres de la familia, la abuela de Oquendo, y sus hermanas, laboraron en Miramar como «domésticas» hasta el triunfo de la Revolución en 1959.

  • Rigoberto Oquendo. Home Club y Home Club Soledad.

Cuando la mayoría de los dueños del barrio emigraron, los parientes de Oquendo prefirieron quedarse en su casa de alquiler en vez de reclamar, como hicieron muchos, alguna de las mansiones, de repente abandonadas, en que habían servido durante años.

Entonces la familia de Oquendo dio un paso al frente y se internó en los urgentes y prometedores territorios de la transformación social y el simbolismo de una época. Cambió la servidumbre en las cocinas y en las alcobas de la alta burguesía habanera por el servicio optimista y militante dentro del sistema de educación pública. La Revolución ofrecía trabajo estable y una diamantina fe en que mejoraría de una vez y para siempre la vida de las clases subalternas. Las imágenes de los líderes, los profetas revolucionarios, tutelaron por décadas la casa y el destino familiar.

Rigoberto Oquendo.

En ese entorno nació y creció Oquendo. Antes de morir, su madre le pidió que se interesara por su pasado y que intentara de algún modo conservar la memoria de la familia. Dar testimonio.

Rigoberto Oquendo es el autor de este ensayo fotográfico, íntimo, desolador como solo puede llegar a serlo la acumulación del fracaso y sus objetos: ese otro barroco enfermizo y escuálido que modelan los años duros, la miseria y el cansancio existencial.

Esta humedad percudiendo, corroyendo las paredes…

  • Rigoberto Oquendo. Home Club y Home Club Soledad.

Hay en esta selección fotografías pertenecientes a dos series: «Home Club», un relato letárgico protagonizado por dos sobrevivientes (tío y tía abuela de Oquendo), y «Home Club Soledad», la crónica de su ausencia definitiva.

El final de estas vidas —y de un linaje anónimo, con sus modestos sueños y sus infalibles maldiciones— como gran acto de prestidigitación: aquí están; aquí ya no.

(Imágenes cortesía de Rigoberto Oquendo).