Delphine Fabbri

Delphine Fabbri

Me fijo en que hace veinte horas Luis Manuel Otero Alcántara no se conecta a Messenger. El martes 21 de noviembre estuvo preso en la unidad policial de Zapata y C, Vedado, La Habana. Ya han sido liberados, él, y también su novia, Yanelys Núñez. Justo hace dos días, mientras Luis contaba un poco sobre el lanzamiento de la convocatoria de la #00Bienal, me dejó saber que el martes 21 harían una denuncia ante la Fiscalía Militar por el registro ilegal de la policía cubana en su casa de la Habana Vieja, el pasado 6 de noviembre. “Mañana yo y Yanelys demandaremos a la policía en la Fiscalía militar”, escribió. “Para presionar”, me dijo. “Un abogado independiente nos realizó una demanda porque usaron un montón de cosas ilegales”. Y luego saltamos a otros temas.

Pienso en todo lo que puede pasar durante las veinte horas en que Luis no se ha conectado a Messsenger: dormir, despertar, llegarse a una Fiscalía, presentar una denuncia, que lo apresen, que luego lo liberen. Desde la detención de Alcántara y Núñez, sólo he logrado saber que en Zapata y C le advirtieron lo siguiente: la #00Bienal de La Habana “no va”.

Sin embargo, a pesar de la advertencia de las autoridades, al parecer habrá #00Bienal en La Habana. No lo digo yo, sino Luis. Sus mensajes del lunes en la noche -antes de que volviese a caer preso- fueron cortos y precisos. El domingo 19 de noviembre lograron realizar una conferencia para lanzar la convocatoria del evento artístico, después de que el día 6 la policía interrumpiera un encuentro programado. Luis contento. Asistieron a su casa de Damas y San Isidro unas 100 personas. Luis emocionado. La reunión comenzó a las 7: 30 de la noche, sin ninguna intromisión por parte de las autoridades. Sólo Luis recuerda que cuando eran ya las doce, y él y unos amigos se tomaban unas cervezas en la calle, un “seguroso” al que Luis conoce perfectamente le lanzó un saludo. “Todo bien”, le dijo. Luis, digamos, feliz hasta ese momento.

Amigos de Luis, socios de Luis, artistas independientes, artistas renombrados, músicos, teatreros, plásticos, gente que Luis jamás había visto, todos apostando por lo que será la #00Bienal de La Habana, del 5 al 15 de mayo de 2018. Lo único triste en todo esto, dijo Luis, es ver a los amigos que se alejan por miedo.

Yanelys Nuñez Leyva/Facebook

Yanelys Nuñez Leyva/Facebook

Para mí”, aseguró, “el miedo es parte inherente del ser humano; y solo en la medida en que te acomodes o no a él, es que puedes considerarte más o menos valiente”.

Luis, de hecho, ha sentido miedo. Y porque ha sentido miedo, podríamos afirmar, es que hace arte.

No obstante, no logro captar el miedo en Luis. Le he stalkeado varias veces el perfil de Facebook. Hay en su timeline una foto del día 10 de noviembre, que lo descubre del torso hacia arriba, y que delata una piel morena y uniforme, una barbilla escasa, los labios contraídos, el pelo afro, y ojos retadores color café. Luis es hermoso. La belleza en su rostro mana de una fuerza que parece la del hombre que nunca ha conocido el miedo.

Hay otras fotos en su muro: Luis en posición de meditación budista. Luis con amigos en las calles de La Habana. Luis con turbante rosa. No logro captar el miedo en Luis, pero existe. Y solo a quien el miedo le haya atravesado el cuerpo alguna vez puede entender su obra. Para participar del performance de Luis Manuel Otero Alcántara, debo aclarar, hay que haber sentido miedo en Cuba y estar dispuesto a extirpárselo.

Ni Luis ni yo imaginamos que este relato se leería cuando él y su novia fueran liberados de alguna cárcel de la ciudad. Así están las cosas en Cuba.

Por eso este relato es sobre el miedo y contra el miedo. ¿O es que la gente quiere morir, o es que quiere vivir muerta de pánico?

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En Cuba te levantas con miedo y te acuestas con miedo. Y más cuando tienes un trabajo que cuestiona al sistema y brinda una solución de futuro próspero para el pueblo”, ha dicho Luis.

En el video filmado por Yanelys durante la detención del 6 de noviembre, Luis es todo un valiente. Está en el piso de su casa, renuente a irse con los oficiales, y a uno que intenta tocarlo le dice de repente: “Dale pa allá, veo”. Nada apunta a que Luis tenga miedo en ese momento.

El video donde aparezco sentado”, cuenta, “es un fragmento. Antes de sentarme ya había discutido con la policía, soy una persona súper impulsiva y mis derechos y los de la gente que me rodea los defiendo enérgicamente”.

A Luis lo esposaron esa tarde, cuando pretendía lanzar la convocatoria a la #00Bienal de La Habana, una iniciativa independiente luego de que el Ministerio de Cultura, el Consejo Nacional de las Artes Plásticas y el Centro Wifredo Lam decidieran posponer para 2019 la edición XIII del evento artístico, como consecuencia de los daños provocados por el huracán Irma.

Ese mismo día, Yanelys posteó en su perfil de Facebook: “En el horario de las 3 de la tarde, la casa donde íbamos a realizar el evento fue registrada por oficiales de la policía cubana en busca de materiales de la construcción. Al ser encontrados algunos sacos -muchos de ellos echados a perder por la humedad y por el largo tiempo de estar guardados- Luis es conducido, no sin protestar, a la estación de Cuba y Chacón, donde permanece hasta esta hora”.

De Cuba y Chacón, Luis recuerda perfectamente todo: “Al llegar a la estación decidí no tomar agua ni comer hasta que me liberaran, sabiendo que podía estar mucho tiempo. Esa misma noche un oficial me sacó de la celda y me paró delante de unos supuestos materiales, que según me dicen me habían decomisado”.

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Dice Luis: Yo me negué a testificar que eran míos y mantuve mi declaración de que los materiales que estaban en mi casa me los había dado mi tía. Este oficial me habló despectivamente y me acusó de contrarrevolucionario y me devolvió a la celda.

Siempre que me preguntaban decía que los materiales eran una cobarde justificación, que la verdadera razón era mi postura como artista político, pues al sistema cubano le molestaba que le dijeran la verdad en la cara, y que la gente propusiera proyectos de desarrollo para el pueblo.

Los policías que están allí atendiéndote tienen disímiles personalidades, unos más agresivos, otros más permisivos y la relación con los presos es hostil. A los encargados de abrir y cerrar la puerta de la celda y los que más contacto tenían con los presos la confusión los abrumaba, ya que sus salarios realmente son una mierda y ellos en su mayoría son tan víctimas como la otra parte del pueblo. Ellos tienen que cumplir una norma de gente presa al día.

Los calabozos en Cuba son lugares desagradables y muy incómodos, miden alrededor de seis metros cuadrados, y allí pueden haber hasta veinte personas juntas. Habían unos con Sida que amenazaban con provocarse sangramientos con tal de que mejoraran las condiciones. El baño es apestoso, no tiene puerta, duermes en el piso sucio, hay muchos mosquitos.

En medio de estas condiciones entra y sale gente diversa, algunas más agresivas que otras. Lo interesante es que estar en un espacio tan pequeño tanto tiempo te hace relacionarte, sientes empatía con uno y con otro, conoces sus historias de vida, la mayoría muy difíciles. Algunas son personas con problemas mentales y la policía no tiene en cuenta esto y los tienen toda una noche presos. Otros sí son unos asesinos y estafadores. Pero te encuentras también con un padre de 35 años y su hijo de 16 esperando una larga condena por tener 100 libras de carne de res injustificada, y hasta otro joven con una condena de un año por comprar jabones y revenderlos. Son historias demasiado incomprensibles para mí.

En este tiempo en la cárcel pensé que un gran porciento de los delitos comunes que se comenten en Cuba, no lo son, o por lo menos hasta que la estructura económica del país te permita vivir. En una nación donde el salario no alcanza, vender jabones no puede ser un delito, no sé cómo un juez puede vivir en paz condenando esto”.

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No obstante, esa no fue la primera vez que Luis tuvo contacto con la policía cubana. Lo han subido a la patrulla por no llevar consigo su carnet de identidad; la Seguridad del Estado lo ha citado por su proyecto -en conjunto con Yanelys- Museo de la Disidencia en Cuba, donde confluyen como disidentes Fidel Castro y Oswaldo Payá, y todo aquel que haya disentido alguna vez en la historia del país. Cuando le pregunto a Luis si se considera un disidente, responde: “Yo me considero un disidente, yo disiento de la forma de gobernación en mi país, de cómo trata mi madre a sus hijos y de cómo el mundo gira”.

Otra de las veces que Luis enfrentó a la policía cubana fue en septiembre pasado, cuando lo acusaron de tenencia de armas de fuego, por la repartición de “armas” en la obra Chong chong gang. Luis trataba de convencerlos de que eran armas artesanales, pero no lo entendieron. “Ellos me decían que esas armas eran reales, que así lo habían determinado unos peritos a través de las imágenes que yo había colocado en las redes sociales. Yo les dije que esos artefactos no funcionaban, que eran esculturas, una ficción que yo había construido. Sin embargo, ellos continuaron con aquella acusación”.

En estos momentos, según Luis, hay un giro respecto a su diálogo con la Seguridad del Estado. “Como parte de mi estrategia de no difundir el miedo y la paranoia, nunca denuncié esos encuentros ya que para las personas de dentro de la Isla, el simple hecho de recibir una llamada de un seguroso es suficiente para apartarse de un proyecto conflictivo o temer por su permanencia en un puesto de trabajo”.

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Yanelys describe a Luis de la siguiente manera: es una persona intranquila, hiperactiva. “El momento de descanso para él solo existe en casos extremos. Aunque duerme muchísimo”. Es, según su novia, muy conversador y divertido. “Tiene el talento de cautivar en una primera impresión o provocar un efecto completamente contrario”.

Lo que más le gusta a Luis, asegura, es crear. “Todo el tiempo anda fabulando. Le gusta, además, experimentar nuevas maneras de ocio y de placer, pues se aburre demasiado rápido”.

Luis habla de Yanelys de la siguiente manera: “Es una persona súper especial e imprescindible en mi vida. Hace tres años tenemos una relación de pareja y de trabajo en la cual hemos hecho un solo cuerpo y mente. Conoce mis oscuridades y yo las de ella. Tenemos mucha confianza, que es algo importante en esta batalla en la cual estamos metidos”.

El día en que se llevaron a Luis a la estación, lo primero que le dijo a Yanelys fue que la #00Bienal de La Habana debía continuar. También pensó que a ella podían llevársela presa. “En ese momento me asusté un poco, porque nunca ha estado en una celda, pero al momento me tranquilicé porque sabía que ella estaba preparada para todo, es muy fuerte y valiente”.

El martes 21 de noviembre, Yanelys conoció por primera vez lo que es estar en una cárcel en Cuba. Unos días antes me había dicho: “Durante este tiempo he ido eliminando muchos miedos, pues Luis es una persona muy arriesgada, atrevida y me ha contaminado con toda esa energía y postura ante la vida. Sin embargo, cuando ves de lo que puede ser capaz la Seguridad del Estado, como armarte toda una encerrona para que sufras prisión, no puedes evitar asustarte, pero ante todo sientes una gran impotencia por la vulnerabilidad legal en la que vivimos”.

Luis Manuel Otero/Facebook

Luis Manuel Otero/Facebook

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El 8 de noviembre, al mediodía, Yanelys informó en su cuenta de Facebook: “Luis Manuel Otero Alcántara se encuentra en la prisión del Vivac desde ayer por la noche. Según una capitana de la estación la medida que tomó la fiscalía es secreta”. 

Así narra Luis lo que recuerda de esos días del Vivac:

“Me llevaron al Vivac sin informarle nada a mi familia y esperando supuestamente la respuesta de la fiscalía, esto lo sé por otro preso que me acompañó y me lo comentó, porque las autoridades se mantuvieron en silencio absoluto. Me transportaron junto a cuatro personas más: el vendedor de jabones, uno que estaba preso por tráfico de drogas y que generamos muy buena amistad, un señor de 70 años detenido por asedio al turismo y una chica por prostitución.

Llegamos al Vivac como a las ocho de la noche y ya me sentía muy débil. Nos dieron dos sábanas, una colcha y una toalla. Nada de aseo personal para nadie. Me presentaron frente a una doctora para reportar mi estado de salud, pues estaba en huelga. La doctora trató de sugerirme que tomara al menos agua, pero me resistí. El policía presente me dijo que eso era de gente ignorante y le pregunté si conocía a Gandhi. Al afirmarme con la cabeza, le comenté que él había sido uno de los más importantes impulsores de la huelga de hambre como método pacífico de lucha social. Ante eso, el policía se quedó sin habla.

Al segundo día de huelga te sientes muy mal, pero al tercero ya no es hambre, es mucho dolor lo que sientes. Las condiciones en el Vivac no eran malas. Las camas y la higiene eran buenas. No obstante, los presos de allí querían salir debido a que ese lugar es muy incierto, te pueden sacar con solo una multa o con 30 años echa’o. Es un sitio con una energía muy rara porque es el umbral entre la supuesta libertad de las calles de Cuba y sus horribles prisiones. Lo otro es que los policías de este lugar no saben nada de tu caso. Todo lo que se decide sobre ti está pasando a 20 kilómetros de distancia.

Tanto en Cuba y Chacón como en el Vivac los presos me apoyaron mucho y se solidarizaron, incluso me pedían algún movimiento o prensa independiente al cual afiliarse o protestar. En Cuba el gobierno tiene un macabro mecanismo de desinformación, las personas se sienten solas en sus luchas e ideas. En estos últimos tiempos me he percatado de que el pueblo en general es muy molesto con el régimen y apoya causas como la mía de cambiar este sistema”.

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El 9 de noviembre Luis Manuel fue liberado de la prisión del Vivac, luego de que pagara una fianza de 1000 pesos cubanos, bajo el cargo de “receptación”.

Desde un inicio, Luis y Yanelys dijeron a las autoridades que los materiales de construcción por los que supuestamente fue detenido habían sido obtenidos de manera legal por la tía de Luis (hablamos de 11 sacos de arena y dos de cemento). “Estos pocos materiales de construcción mi tía me los había prestado para intentar fortalecer los cimientos de la casa donde será la sede de un centro cultural independiente y a la vez mi casa y la de mis amigos”, dice Luis.

La tía de Luis, por su parte, confiesa que “al prestarle los materiales hace unos meses, le comenté a mi sobrino que cualquier problema se comunicara conmigo, que yo enseñaba los papeles”.

Por eso asegura que cuando Yanelys le informó de su detención, se sintió tranquila al pensar que todo estaba en regla. La tía de Luis también se presentó ante las autoridades. Al llegar a la unidad”, dice, “el ambiente era muy agresivo, como si fuéramos delincuentes, y apenas nos dejaban hablar. Al enseñarle los documentos el tono varió y dijeron que debíamos llevar los papeles a la Fiscalía para que ellos decidieran si había caso o no. Sin embargo, al otro día, cuando creíamos que lo soltarían porque el fiscal anularía todo, nos dijeron que la decisión del fiscal era secreta, que no la podíamos saber.

Yo no soy artista ni entiendo ese mundo, aun cuando a través de mi sobrino he visto un poco. Para mí que lo detengan por unos sacos de cementos justificados es muy ridículo. Los dirigentes de este país también fueron jóvenes e intranquilos, ellos no entienden eso por pensar diferente y menos desde el arte que no le hace daño a nadie, no es un delito o eso creo yo, el arte es belleza. Ver a mi sobrino preso me genera mucha ansiedad, no entiendo por qué esto contra él. Aun cuando él me explica, no entiendo por qué un joven que no es delincuente, que trabaja, que se preocupa por su familia, un artista de su tiempo debe estar en prisión. ¿Cuál fue realmente su delito?”.

Luego de que Luis fuera liberado, mientras caminaba por alguna calle del Cerro, donde nació y aún vive su familia, una vecina que se había enterado del suceso lo intervino para preguntarle por qué hacía eso, si lo hacía para irse del país. “La sorpresa de ella fue grande al decirle que para mí era muy fácil salir y quedarme fuera de Cuba, que había estado casado con una norteamericana, y que incluso la Seguridad del Estado me había sugerido salir de Cuba”, cuenta Luis. “Al decirle que mi lucha entre otras cosas era para que su salario le alcanzara para darle una vida digna a su hijo, me comentó: ´¿pero tú solito?´ Le dije que no, que había mucha gente luchando por esto, solo que la información no circulaba”.

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La #00Bienal de La Habana, según dice la convocatoria lanzada el pasado día 19 de noviembre, se llevará a cabo del 5 al 15 de mayo de 2018 en la capital del país. El evento, que pretende reunir a artistas nacionales e internacionales en un espacio para el intercambio, la exhibición y el diálogo, tendrá temática libre, y se realizará a través de iniciativas de recaudación de fondos. Esta #00Bienal de La Habana tiene como slogan De lo oficial a lo inescrupuloso.

El slogan es la respuesta a una carta abierta de la Asociación Hermanos Saíz y la Unión Nacional de Escritores y artistas de Cuba publicada el pasado 27 de septiembre que declara: “En el día de hoy conocimos que algunas personas inescrupulosas están intentando organizar provocaciones en las redes sociales en torno a una decisión que comprendemos y respaldamos. No podrán dividirnos. Los artistas cubanos estamos convencidos de que la vida cultural cubana, siempre rica y renovadora, se levantará frente a todas las adversidades”.

Luego de la detención de Luis Manuel, comenzaron a circular etiquetas y videos en las redes sociales que anunciaban que La #00Bienal de La Habana ya había comenzado. El performance de Luis, junto a la policía cubana y el país como escenario, inauguraron por adelantado el evento artístico.

La #00Bienal”, dice Luis, “es un evento con un carácter muy performativo y nace como respuesta a la decisión del Estado de suspender el evento oficial en estos tiempos tan necesarios de procesos culturales que renueven un tanto la realidad cubana. Por lo tanto todo lo que pase alrededor de este evento habla de una realidad, en este caso pone al descubierto la estructura represiva del sistema y la intolerancia hacia lo no oficial, ya que hay cierta permisibilidad, pero todo dentro del patrón de lo que ellos siguen controlando”.

Según Yanelys, los objetivos de esta #00Bienal son sencillos: “Hacer ver a las instituciones que los artistas, promotores, productores, curadores, pueden unirse bajo un factor común, que no sentimos miedo de protestar cuando una decisión nos afecta. Pero también, y esto es algo importante, queríamos y queremos demostrar que el mundo del arte puede lograr cambios en el medio social, que puede dialogar con el pueblo, animarlos, hacerlos reflexionar, mostrarles una belleza particular”.

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En Cuba todo es incierto”, sostiene Luis Manuel. “No sabes si invertir en un negocio porque te pueden cancelar las licencias por 10 años. Tampoco puedes vivir ni con la ilusión del emigrante en potencia, porque de momento pueden eliminar la Ley de pies secos/pies mojados. El cubano tiene que rezar, prender una vela, y vivir el día a día.

Lo mas triste de toda esta experiencia es ver amigos que se alejan por tener miedo a perder el trabajo; que un vecino le provoque casi un infarto a mi abuela por decirle que me echarán muchos años por contrarrevolucionario; o que mi mamá me juzgue como irresponsable, alegando que el arte no sirve para nada, que lo que yo planteo es una mierda, y que provocaré que le quiten el trabajo a mi hermana.

Lo más doloroso es todo eso, tener que alejarme de mi familia por temor a las represalias que puedan tomar contra ellos. Discutir con mis hermanos y mi madre al punto de no hablarnos, porque yo no soy ni puedo ser nadie para intentar cambiar este sistema.

La parte buena es contar con el apoyo incondicional de mis tías, de Yanelys, de mi suegra y amigos. Personas que tienen opiniones encontradas, diferentes, pero que comparten la misma responsabilidad con su tiempo y que desde sus puestos también luchan a brazo partido.”

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Luis Manuel no recuerda haber sido un niño con miedo. Pero sabe que el miedo está ahí. Todo el tiempo. De hecho, ha dicho en varias ocasiones que su proyecto como individuo está dirigido a perder el miedo.

Lucho contra esa herramienta de coacción, no quiero que mis hijos crezcan siendo oportunistas ni traicionando a su patria por un viaje a Singapur y un carro con chapa del Ministerio o con el miedo a perder su casa o desarrollando un trabajo con un salario miserable. Tampoco quiero que sea marcado como una lacra social por exigir su derecho y el de los suyos, como ciudadano.

Nunca tuve miedo cuando me tomaron preso, ni le tengo miedo a la muerte. Hace un tiempo le comenté a un amigo que yo era algo depresivo y que cuando salía a la calle en Cuba todo me hacía sentir mal: la wifi, que es una abuso a la intimidad del cubano, la calidad del transporte, la carencia de comida, todo. Y que ante este contexto la única forma que tenía de superar la depresión era luchando. Ver el resultado me hace feliz. Le dije a los segurosos que prefiero morir faja’o contra el sistema que suicidado, o deprimido en mi casa”.

Luis bailó un striptease en la zona wifi frente al cine Yara para una videollamada con su novia del momento. Cuestionó en el Hotel Manzana Kempinski la desaparición del viejo busto de Mella, y propuso “Juego de Tronos: Elecciones Cuba 2018”, unos simbólicos comicios para que los cubanos pudieran alguna vez elegir a su presidente.

Pero hubo un momento en la vida de Luis en que no concebía a dos hombres besándose. Dos bocas de hombre mezclando sus lenguas. Un día salió con un amigo a hacer unos videos y se encontraron con un gay que decía que su sueño era que su novio se enamorase de él, y salir a la calle y que no le gritaran Catalina.

Y esto fue lo que pasó. “Ver su rostro cuando decía todo esto”, cuenta Luis, “fue tan fuerte e impactante que se rompió una capa de prejuicio dentro de mí que hacía daño a otras personas. Esa fuerza tiene el arte”.

Yanelys Nuñez Leyva/Facebook

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